LA PICONERA

LA PICONERA

lunes, 8 de diciembre de 2014

OTRO RECUERDO MAS


Una ciudad, un hotel, una barra de bar, el camarero y yo. Arrellanado en uno de los sillones tomando la última copa de la noche,  con la mirada perdida en una pantalla de televisión que apenas distinguía ni oía por su lejanía y, enfrascado en mis propios pensamientos, fui sorprendido por una voz aterciopelada que inclinada ante mí, solicitaba si la invitaba a una copa.
Me ha quedado una memoria muy nítida de aquellos instantes. Mi mente a pesar del tiempo transcurrido sigue jugando con esas imágenes. Brotan carcajadas nerviosas e irónicas  sin saber a ciencia cierta si me rio de mis recuerdos  o de mí mismo. Un pasado que me asfixia. Una historia que me ha inquietado y que con el paso del tiempo me ha resultado fascinante.
Recuerdo que me reincorporé como si tuviera un resorte en las piernas: Me encontré con una mujer espectacular, con un atractivo y una elegancia difícil de encontrar. No desistía de recrearme en su exquisita figura, y ese vestido de noche en seda que realzaba la feminidad de una mujer sofisticada. Sus grandes ojos verdes me atraparon y me sentí poseído. Su  sonrisa me desarmó  y perdí cualquier noción del tiempo. Toda ella era una fiesta para los sentidos. Mi primera impresión: una profesional. No me importó, ni le pregunte. Unas risas, una conversación intrascendente y un ruego por parte de ella de no hablar de nosotros mismos. En un momento dado y sabiendo que estaba alojado en el hotel, me espetó a acompañarme a la habitación. Sin dudarlo le dije que sí, en esos momentos no me importaba el precio a pagar, sólo quería  que esa noche fuera mía.
 
Fue una noche maravillosa que aún perdura en mi memoria. Recuerdo que se quedó dormida entre mis brazos mientras la miraba embelesado. Mi último recuerdo fue despertarme con el sol entrando por la ventana, la cama sin ella y trescientos euros con una nota de agradecimiento en la mesilla.
Nunca más he sabido de ella. Lo mismo que entró, se marchó.