LA PICONERA

LA PICONERA

miércoles, 26 de noviembre de 2014

MI DIARIO


Tras el paso insoslayable del tiempo y una vez dejada atrás esas noches de vigilias, de renuncias y de… su ausencia. Ese cúmulo de sombras que forman mi pasado  y que han permanecido en letargo, hasta que un olor, una música, y su  imagen, han provocado que vuelvan aflorar esos episodios olvidados. Y  página a página he ido desgranando con punzadas de dolor, en las que me arrancaron la felicidad que creía vivir para hundirme en un mundo de tristezas.
 
Un amanecer como tantos otros, besos, desayuno, y un hasta luego mi amor “piensa en mí”. Antes de su marcha, ¡Mi amor, no te olvides de poner la lavadora! Recogida desayuno, cama, comprobar bolsillos antes de la colada. Una tarjeta de móvil en un bolsillo interior del pantalón, dudas de vulnerar su intimidad, compruebo tarjeta en mi móvil, número secreto de ella, se abre, un solo contacto y unos cuantos sms. Palabras de amor, sexo, citas, lo bien que se lo han pasado, mi mundo, ése que creía perfecto, se derrumbó como una baraja de naipes.
Larga es la espera, la puerta se abre y hace su entrada canturreando y feliz, se queda paralizada al ver mi expresión y con la tarjeta de móvil en mis manos. Ni una palabra, la frialdad de su mirada y el ligero desprecio que percibo en sus labios me lo dicen todo. La miraba y no la conocía, no sabía a quién tenía delante, ni tan siquiera estaba seguro de que había vivido esa historia. Me engañaba cuando entre besos y abrazos me decía que yo era el amor de su vida. Tarde comprendí que nuestro amor no era especial y que era como el común de los mortales. Cuando a otros compañeros  les había pasado lo mismo, yo me decía: “Eso-nunca-me-pasará”
 
 Más tarde salieron a relucir los complejos y el por qué.  ¿Era por sexo?,¿por diversión?, ¿por amor?, ¿por oxigeno? Llegando a la conclusión que el amor y la fidelidad no van siempre de la mano, y que no existe nada para siempre, y tampoco se olvidan las traiciones por más perdones que se pidan.