LA PICONERA

LA PICONERA

martes, 30 de octubre de 2012

RECUERDOS II


Resumen del primer capítulo:

El protagonista de este relato ha recorrido cientos de kilómetros en busca  de esa mujer con la que apenas compartió unos días… pero que  ha dejado en él  huellas  imborrables que no le permiten seguir con su vida sin saber el porqué de tan repentina desaparición. Y sin embargo, cuando por fin la encuentra comprende el motivo de su brusca huida. Ella tiene otra vida, una en la que su marido y sus dos hijos ocupan todo su mundo. Por lo que decide sin esperar respuestas, volver a su pueblo con la certeza de que tan  sólo fue  su pasatiempo. 
CRISTINA.
Lo veo llegar ¡Dios, es Fibo! ¿Cómo me ha localizado? ¡Mis hijos, mi marido, por el amor de Dios, no me hagas esto! (¡Márchate!  Ruego en silencio).
Observo como se acerca, le suplico con la mirada, mirándome a los ojos pregunta por una calle aledaña a la nuestra, le responde mi esposo. Da las gracias y se aleja en dirección a su vehículo. (Su porte es el mismo a pesar de que está más demacrado, pero sigue siendo él).
Con los nervios carcomiéndome las entrañas, hago subir a los niños al coche, me despido de mi marido con un beso, pongo el coche en marcha y tomo dirección al colegio.

Los niños juegan en la parte trasera,  me  vence la tristeza y comienzo a llorar. Miro por el retrovisor, deseando que me siga y me pida  una explicación. Deseo dársela y aminoro la marcha,  no me sigue, va en dirección contraria alejándose.
Dejo a los niños en el colegio, la imagen y los recuerdos de hace  un  año y veinte días me invaden, así como esa despedida tan fría en la que sólo le dejé la nota en el espejo al marcharme de la habitación.  A sabiendas que era lo mejor que me ocurriría  en toda mi vida.
Todo se remonta a cuando recibí la maldita noticia, no pude soportarla y mis fuerzas flaquearon, necesitaba salir del entorno que me rodeaba. Hablé con mi marido y le dije que precisaba unos días para asimilar dicha noticia. Él lo comprendió, por lo que cogí una pequeña maleta y unos cuantos libros, y tomé el coche en dirección a la costa.
Solo llevaba unas  horas en ese pueblo cuando lo conocí. Su porte y una  incipiente barba le daban un toque elegante, así cómo  unos  profundos ojos negros que me desnudaron al mirarme. Alto, bien formado, con una sonrisa cautivadora que mostraba una dentadura perfecta y blanca como la nieve. Un cóctel peligroso para una mujer como yo, al principio intenté resistirme, pero su amabilidad y el desear evadirme de los recuerdos hicieron que aceptara la invitación.
Fueron los días más maravillosos que jamás viví, apenas pensé en lo que había dejado atrás, tan solo quería ser feliz ¿Es acaso eso  malo?
Pero no pensé en él, en Fibo.
Hizo que me sintiera la mujer más importante del mundo, me ofreció todo lo que nunca había sentido y egoístamente lo tomé pensando sólo en mí.
Todos estos meses atrás he creído que para él había sido una aventura más. Una de esas de la capital que van en busca de sexo un fin de semana. En cambio lo he tenido en mi mente todo este tiempo, sus manos, sus besos, sus caricias, su risa y su olor impregnando  cada poro de mi ser.
Ahora sé que no fui un ligue, que si me ha buscado es porque signifiqué mucho más, sé que habrá tenido que batallar para encontrarme. ¡Cuanto me hubiera gustado abrazarle y besarle hasta el cansancio, lo siento tanto Fibo!
En el tiempo que estuvimos juntos, no le conté nada de mí, ni tan siquiera que tenía el vehículo estacionado en el parquin del hotel. (Si supiera las veces que paré el coche, pensando en dar media vuelta, quedarme junto a él para siempre y contarle el por qué estaba allí).
Pero de lo que no me arrepentiré es de haberle amado como nunca he amado a ningún otro hombre y creo que jamás volveré a hacerlo de la misma forma.
Deseo que algún día nos volvamos a encontrar y darle una explicación. "Tan solo le pido que no me odie”
¡Hasta siempre mi amor!
FIBO.
Siento su mirada clavada en mi espalda. No tengo ánimos, quiero alejarme de ella y de sus recuerdos para siempre. Las lágrimas afloran, mientras el dolor, la ofuscación, la ira, y el desaliento me acompañan.
Una vez en mi coche la veo marchar, quisiera seguirla y pedirle explicaciones. ¿Para qué? ¡Fui un juguete para ella, es mejor así!
No quiero seguir martirizándome. Enciendo la radio del coche para alejar mis pensamientos y  en esos  momentos  suena Foreigner de Cat Stevens. Mi mente vuelve a retroceder sin poder evitarlo a nuestra primera noche de amor.
Sentados los dos en el pequeño sofá de la habitación del hotel sabíamos lo que deseábamos. Acerqué mi rostro lentamente al de ella, temeroso de que la magia de ese instante se acabase. Nuestros labios se rozaron con timidez buscando ese momento tan ansiado, los besos se fueron haciendo más profundos, nuestras lenguas se unieron y el momento fue subiendo de tono, con avidez mis manos y las suyas buscaron los rincones de nuestros cuerpos sin ninguna clase de pudor.
De repente me sujetó y se apartó, por un momento creí que todo se había acabado y no fue así, lentamente empezó a desabrocharse la camisa, yo la contemplaba extasiado, se quedó en sujetador y se levantó la falda mostrándome unas piernas preciosa para sentarse a  ahorcajada encima mía, dejando que sus pechos aún con el sujetador se pegaran a mi rostro.
Ella sentía mi virilidad en pleno apogeo a través de los pantalones. Con un ágil movimiento le desabroché el sujetador, mostrándome unos preciosos pechos adornados por unos pezones más oscuros de los que me imaginaba, erectos e invitándome a ellos. Todo era maravilloso, ella no paraba de gemir, se descabalgó y me quitó los pantalones y la ropa interior,  _era la que mandaba, sin quitarse las bragas volvió a subirse y separándoselas un poco se introdujo mi pene en su interior fundiéndonos en uno.  Fue  delirante como me cabalgaba mientras su humedad se deslizaba entre mis piernas. Dio un pequeño lamento de placer derrumbándose sobre mí.
Luego nos fuimos a la ducha y seguimos con nuestra noche de pasión. Confidencias, complicidad, dos almas que se entrelazan, así un día tras otro.
En la radio seguía sonando la música, la carretera se deslizaba ante mis ojos, mis manos crispadas en el volante sin saber siquiera por donde iba. Perdí la noción del tiempo. Inesperadamente me sobresalto el chirriar de neumáticos, un golpe seco me lleva contra la defensa de la carretera. No siento nada, solo oigo el ruido acompasado de la música, el ulular de una sirena y alguien preguntándome si estoy bien, quiero contestarle pero  no puedo articular palabra y cierro los ojos.
CRISTINA.
_Radio Nacional de España informa: Son las once horas, las diez en Canarias. Las últimas noticias llegadas a nuestra redacción de La Dirección General de Trafico comunica lo siguiente: Se ha producido un accidente de circulación en la CM-321 a la altura del km. 10, por la colisión de dos vehículos, con el resultado de un fallecido y dos heridos graves, que han sido trasladados al Hospital Comarcal...

Continuará……….