LA PICONERA

LA PICONERA

sábado, 7 de julio de 2012

CITA A CIEGAS


Esta noche tengo una cita,gracias a unos amigos que me han concertado un encuentro con una mujer conocida de otros amigos. Separada desde hace poco. Mis amigos viven felizmente en pareja desde hace años y no entienden que me guste esta vida tan a salto de mata, y están empeñados a toda costa en buscarme una pareja.
Y por más que les digo que no estoy interesado, insisten una y otra vez en presentarme alguna conocida. Yo llevo una vida bastante prolifera en relaciones esporádicas, desconocida para ellos, que no la comprenderían por sus creencias. Me encanta estar solo y el mundo del ligoteo. Sin embargo quedaré con ella para no quedar mal y... ¡a ver que sucede!


Esta noche he quedado con un chico para tomar una copa, maldita la gracia que me hace, porque desde que me he separado no levanto cabeza, ni ganas me han quedado de salir. La culpa también es mía, por comentar en el trabajo y hablar más de la cuenta, y estas se han propuesto buscarme un novio. Hoy le conoceré, por lo menos espero que sea divertido, buena persona y no un salido.

Hoy me pondré mis mejores galas como siempre que quedo con una mujer por primera vez y con mi mejor perfume, seré un caballero, seguro que cae esta noche y si no la próxima vez, nunca he fallado, además me han dicho que no ha salido con nadie desde que se separó, y de eso hace ya casi un año y medio, seguro se pondrá toda guapetona y no me costara nada ligarla.

¡Hala! ¿Y ahora que me pongo? No quiero parecerle demasiado recatada, ni vulgar. Y por supuesto no quiero que piense que soy una buscona. Tampoco quiero parecerle una desesperada, espero que sea serio como me han comentado, no tengo mucha confianza en estos encuentros preparados, deseo por lo menos pasarlo bien.

Llevo veinte minutos esperando, y eso no es normal en una mujer que va a su primera cita, ¡ya no me está dando buena impresión!... aunque peor para ella, como no me guste mucho, la invitaré pronto a la cama y si no acepta la dejaré plantada con cualquier excusa.

¡Madre de Dios! Me retraso casi veinte minutos, ¡como siempre me he perdido! tendré que llamar a un taxi para que me lleve al lugar donde hemos quedado, espero que no se esté haciendo una imagen falsa de mi, no quiero malos entendidos. Ya sé lo importante que es la primera impresión.

¡Aquí está, vaya! no esta mal la chica, ha valido la pena esperar, tendré que ir con mucho tacto si a la cama me la quiero llevar, seguro que también es inteligente por la pinta que tiene de desenvuelta, tendré que utilizar todos mis encantos o a lo mejor no, ya veremos, aunque me han dicho que es muy seria y reticente a estas maneras de ligar.

Umm... Es guapetón y parece divertido, tendré que esperar a ver que tipo de conversación tiene, es muy alto y con buen estilo, como a mí me gusta, deseo que no me desilusione y quién sabe…

Al menos mide 1,66 y 57 Kg. una 95 de pecho y de caderas no esta mal, me gusta, creo que voy a divertirme con ella, me la tendré que trabajar bien. No está resultando mal la velada, es entretenida, divertida y lo peor es que me está gustando, otra cosa que estoy observando en ella, es que no me va a resultar fácil camelarla, aunque la noche es larga.

Creo que no voy a arrepentirme de la cita, ¡verás cuando se lo cuente a mis compañeras! Es elegante, divertido, buen conversador, serio y muy educado. Es el tipo de hombre que gusta a todas las mujeres.

Que buena está la tía, me la imagino en la cama desnuda, haciendo todas las cosas que se me ocurran, nada más pensarlo me pongo cachondo, le tendré que dar las gracias a mis amigos, esta mujer es una bendición y encima cae en mis manos, ¿estará ella pensando lo mismo que yo?, no creo, esta es de las que quieren una relación sería, le daremos ese gusto y le seguiré la corriente, valdrá la pena esperar un par de citas más.

Cada minuto que pasa me encuentro mejor y más relajada, es agradable encontrar a un hombre así, no como otros que solo piensan en llevarte a la cama en la primera cita, él no es como esos. Creo que vamos a congeniar.

La noche ha transcurrido muy rápida y no se me ha presentado el momento de llevar la conversación donde yo quiero ¡La madre que me parió, esta no me va a dejar que le meta mano hoy!

Se me ha pasado la noche en un suspiro, casi sin darme cuenta. Es hora que nos despidamos y espero que el me pida salir otro día.

Ha llegado la noche a su fin y sin comerme un rosco, pero esta no se me escapa, le pediré una nueva cita, y ya veremos si se hace tan dura la próxima vez, no está el tiempo como para andar con tonterías de niños tratando de ligar, la despediré con un par de besos en las mejillas para que compruebe que no voy buscando sexo de una noche.

¡Es un verdadero gentleman! Y además sin pedir nada a cambio en los tiempos que corren, quedaré encantada para la próxima vez que nos veamos si es que me lo pide. Me agradaría salir de nuevo a cenar y a bailar.