LA PICONERA

LA PICONERA

martes, 26 de junio de 2012

COMO BUEN VIRGO.

Como buen Virgo, soy un hombre metódico y de rutinas.

Es decir, que si diariamente tengo que hacer algo, lo hago en casa como mandan los cánones, además no me gusta cambiar mis hábitos, y como normalmente se dice... "Como en casa, en ningún sitio", me estoy refiriendo por si no os percatáis a las deposiciones "caquita", que por costumbre hago cada día al levantarme, sea la hora que sea. Y después de haberme tomado mi consabido café y fumarme el primer cigarrillo del día.

Al menos para mí, no hay placer más intenso, que ese cigarro sentado en la taza leyendo algo que me llevo para pasar el momento, y si se me olvida por las prisas, siempre me queda la composición de la crema antiarrugas que diariamente me pongo antes de acostarme... _si es que duermo sólo.

Pero hete aquí, que hace pocos días con las prisas para no llegar tarde a una cita _Con una mujer por supuesto_ me tomé mi café y salí corriendo ¡se puede hundir el mundo, pero yo sin él no salgo de casa!, y no me dirigí como es habitual a mi santuario mañanero.


Así que cogí las de Villadiego (Tengo que mirar porqué lo de Villadiego y donde está).

Llegué puntual a la cita (a una dama nunca se le debe hacer esperar, es de mal efecto), allí nos encontramos, (por supuesto llegó con sus consabidos cinco minutos tardes, es ley de vida en ellas), en la cafetería que está de moda en la capital. "las apariencias cuentan". Pedimos unos cafés; ella cortado descafeinado con sacarina (son muy finas en las primeras citas), para demostrar que se cuidan, aunque a mi parecer le sobraban algunos kilillos, pero ese es otro tema, y he de decir que yo no miro esas cosas cuando trato de llevarme una mujer a la cama.

Charla que te charla, mi encanto sale a relucir a raudales. La noto muy animada ¿cuándo se habrá visto con un hombre como yo? mirándola constantemente a los ojos, que de vez en cuando con gran naturalidad le coloque el cabello que le sobresale por detrás de las orejas, que le diga que mirada más profunda e intensa tiene y a la vez tristona, pero que dicen mucho, y a mí en particular me lo dicen todo.

La miro y la escucho con mucha atención, aunque mis pensamientos la esta desnudando, observándola como una nueva presa para unos días nada más. De pronto, mi estomago empieza a producirme un cosquilleo y a revolverme las tripas dándome por saco, saliendo un sonido gutural del interior del mismo. El café me esta haciendo efecto, no estoy acostumbrado a esos aguachirris que te ponen por ahí.

Ya no estoy pendiente de ella, sino más bien a que me estoy inquietando en el asiento, me están dando escalofríos, sudores e incluso mareos, al final decido decirle la verdad, que me ha sentado mal el café y que es necesario que vaya al aseo antes que me lo haga encima.

Mi nueva amiga lo entiende y lo comprende, ella me confiesa que es muy estreñida y le cuesta, ante tanta sinceridad sé que no se me escapará en el día de hoy, mañana ya se verá.

Así que raudamente me dirijo al WC de la cafetería, sin darme casi tiempo a bajarme los pantalones, el cinturón se me había enganchado y los retortijones me tenían acojonado, y como hiciera un mal movimiento, mis pantalones guapos de ligue, serian pasto de la descomposición del café. Al sentarme en la taza, fue una explosión de alivio inundándolo todo. (Diarrea).

Con mis pantalones guapos caídos por los tobillos, el cigarro que me había encendido después del alivio, me veo allí, en un lugar extraño para mí en esos menesteres, sin nada que leer, todo impoluto, como corresponde a un lugar de esta categoría.

Ahora, con mis cincuenta y pocos años a cuestas, sentado aquí, recuerdo esos tiempos de los Wáter públicos donde cada uno ponía una frase en la puerta, para escarnio de quien se viera reflejado en ella, o simplemente para hacer constar que este o aquel habían pasado por allí.

Frases como: "te quiero Vero", "por aquí pasé yo", "aquí senté mi real trasero", "si quieres conocerme, llámame" "dibujos obscenos" y el conocido dicho "en este mundo de mierda, de cagar nadie se escapa: caga el rico, caga el rey, caga el obispo y el Papa y alguna que otra poesía escatológica.

¡Como pasa el tiempo! ya no es como antes, todo cambia y yo aun ligando, aunque esto ya no se llama ligar, atrás quedaron esos días que había que poner toda la carne en el asador para llevártela a la cama, ahora ya no sé si el que liga soy yo, me ligan a mí, o simplemente me quieren llevar a la cama y como buen español, me creo el ligón... ¡él no va más!

Salgo de mi cubil y allí me la encuentro, esperándome ansiosa, estará pensando... "ahora le meteré una buena ducha en mi casa y lo haré mío" yo me dejaré hacer por supuesto; le daremos el gusto, y la dejaremos que piense que me ha ligado, yo sigo siendo "Fibo" y no hay que dejar nada a un lado, ya vendrán tiempos peores.