LA PICONERA

LA PICONERA

miércoles, 9 de mayo de 2012

MAQUIAVELO Y YO

   Hace unos días cayó por casualidad en mis manos “El Príncipe” un libro cuyo autor es Nicolás Maquiavelo. Prácticamente de este personaje no conocía casi nada, salvo que lo encasillaba por esa época de los Médici y los Borgias.

   Empecé a hojearlo sin mucho interés, pero... poco a poco me fui enfrascando en su lectura, y cuando me quise dar cuenta, lo había terminado. Me quedé con un sabor amargo en la boca, mi mente se trasladaba desde esos tiempos de la republica de Tito Flavio en la antigua Roma (del que Maquiavelo era ferviente admirador), a la época Renacentista de Leonardo da Vinci, periodo en el que se gestó el libro, de ahí a un periodo más reciente como la dictadura de Franco, y hasta llegar a la actual democracia que disfrutamos.

   Nunca le había prestado atención a la palabra “ESTADO” en su sentido moderno, ni por asomo sabía de donde procedía . ¡Y cuál no ha sido mi sorpresa! que el autor de esa palabrita ultimamente en boga por diferentes políticos españoles para referirse a España, fue el amigo Nicolás (Si en esos tiempos la hubiera patentado en las "SGAE", seguro que ahora sus descendientes estarían forrados por los derechos de autor).

   Pero a lo que vamos... Este hombre que vivió entre 1469 su año de nacimiento y 1527 el de su muerte hace ya un porrón de años, tenía un pensamiento un tanto peculiar sobre el estado, la política nada tenía que ver con la religión ni con la moral ni con la ética. Era un patriota sin principios; oportunista, se aferraba al poder, el pueblo era secundario, es decir, tenía todos los ingredientes para ser un buen político.

   ¡Resumiendo que es gerundio! lo único que me ha quedado claro despues de haberlo leído es : Que la razón del estado prevalece sobre lo demás y...

                                            _.QUE EL FIN JUSTICA LOS MEDIOS._

   Y ahora hete a Fibo de intelectual, encontrando un paralelismo de esa época a la actual, en aquella, el gobernante para tener un estado fuerte, debía ser astuto, sin escrúpulos morales y la de ahora no le anda a la zaga.

  Aquí en España ¿O debo decir Estado?, bueno no importa, tenemos dos partidos: El P.P y el PSOE que poseen la mayoría votada por los votantes (monta tanto Isabel como Fernando) uno de derechas que se asusta y hace políticas de izquierdas, y el de izquierda las hace de derechas, y otros pequeños partidos satélites, que de diferentes ideologías realizan sus juegos para así llevarse las mejores tajadas para sus barrios (con perdón barrios, debía haber dicho nacionalidades o autonomías).

  Si mi amigo Nicolás (que lo puedo llamar amigo, aunque esté fiambre hace muchos lustros) me ha abierto los ojos, al menos eso creo... proclama que un ESTADO debe ser gobernado por una sola mano firme y sin escrúpulos; que el pueblo no importa, que son perversos y egoístas, que tan solo se preocupan por ellos mismos y joder a los demás. Si esto lo trasladamos a la actualidad, a esta democracia que adoramos (qué es el no va más) y donde todos son iguales ante la ley, pienso que es lo mismo, que estamos gobernados por una sola persona.

  Comenzaré analizando esta democracia si puedo, bajo mis muchas neuras endorfinas (solo pienso en las mujeres)...una vez cada cuatro años, acudimos la mitad poco más o menos de los que tenemos el derecho a ejercer el voto, con ropa limpia, bien aseados, en una mano nuestro voto en un sobre oculto para que nadie no lo vea, en la otra el carné de identidad, muy contentos y con ganas de cambiar o mantener a los que están, eso sí, bien aleccionados durante cuatro años de propagandas, mítines, entrevistas, y guerras de medios afines a cada contrincante para aleccionar a los indecisos (a los partidarios no nos hace falta, somos hinchas cada cual de nuestro partido). Y por supuesto pagadas por todos, votes o no votes.

  Una vez tenemos ganador, si es con mayoría absoluta no hay problemas (todo son parabienes) eso sí, tenemos que dictar leyes con el mayor de los consensos (los satélites poco tienen que rascar, aunque siempre pillan) y si no se tiene esa mayoría necesaria, se llega a acuerdos con los afines (que generalmente son los llamados nacionalistas) aunque sean de otra tendencia (eso sí, estos no lo hacen gratis).

  El vencedor elige a sus lugartenientes más allegados y de confianza (ministros y estos a otros y los otros a más otros, así hasta que coloquen los más posibles, tienen que ayudar a combatir el desempleo) pero eso sí, el que tiene la palabra es el jefe (si no hay una o varias manos ocultas de las que todos hablamos en la intimidad) ¿intimidad, de que me suena esto? ¡Ya lo recordaré!. Ya tenemos como dice mi amigo Nicolás, una mano firme que nos gobernará en igualdad de condiciones sin importarle la ideología de cada uno ¡Aleluya! (Por cierto, me encanta Leonard Cohen con ese tema).

  Y comienza la legislatura para cuatro años, tenemos un Congreso y un Senado a rebosar, se disponen de todos los medios tecnológicos de última generación para que realicen bien sus trabajos, cafetería propia para que no pierdan el tiempo en salir a la calle, y así se afanen más en sus obligaciones. Cuando tienen que votar, el Jefe les dice el botón que ese día tienen que apretar a la hora de aprobar alguna ley, instrucciones para defenestrar, chillar y patalear al contrario cuando habla, al finalizar se reúnen todos en lel bar, y comentan la jugada. Entre leyes en el hemiciclo, comisiones, propuestas y demás zarandanjas, se han ganado el pan de ese día, mas dietas por desplazamientos, aunque no lo realicen (Paga el pueblo, y ese dinero una vez cobrado, no pertenece a nadie).

   Si alguna ley se quiere aprobar y no se tienen los suficientes votos, se acude al más allegado (los reseñados anteriormente), este le pide el oro y el moro (perdón por lo de moro, pero es un dicho, normalmente les ofrecen una sola cosa por esa ley, lo demás se lo darán en la próxima vez que los necesiten), ya tenemos desigualdad entre los españoles, pero al jefe no le importa, saca adelante su propuesta.

  Si la economía va bien, los ricos se llenan los bolsillos y a los pobres nos suben un tanto por ciento para aumentar el consumo y que todo vaya sobre ruedas, pero... si va mal por culpa de quien sea, se llenan los bolsillos los ricos, el pobre se hace cada día más pobre y encima se les atosiga con impuestos directos, indirectos y circunstanciales, todo por el bien del Estado, nos dicen que tenemos que hacer un esfuerzo (la cola del paro llega a Fernando Poo y la de los comedores sociales hasta que las raciones lleguen, los demás que vayan mañana más temprano).

  Pero eso sí, dentro de cuatro años, volveremos a votar (los que lo hagan) ¡Seguro que gana el otro!, se cambiaran de asiento y comenzaremos otra nueva legislatura con nuevas promesas y otros acólitos con un nuevo Jefe.

  Y así podría continuar, hasta que se me acabara el papel para escribir ¡perdón, es ordenador!.

   Todos los españoles somos iguales ante la Ley, tenemos derecho a un trabajo, a una vivienda digna etc etc etc. Y a unos políticos honrados y dignos (Esto no viene en la Constitución).

  Y no me olvido de los banqueros, estos acceden al dinero del Banco Central que es de todos a un interés bajísimo, luego tienen la desfachatez de comprar deuda de los estados a un interés mucho mayor (bonito negocio), deuda que tenemos que sufragar todos con nuestros impuestos y en detrimento del bienestar del pueblo, y sí tienen un buen agujero, no hay problema, el Estado les salva con el dinero de todo.

  ¡Hasta siempre amigo Nicolás Maquiavelo, tú que has sido una de las mentes más privilegiadas sí que tendrías futuro en esta democracia!.