LA PICONERA

LA PICONERA

sábado, 14 de mayo de 2011

¡¡¡SÍ, A TÍ MUJER TE DIGO!!!

     Esta mañana no he amanecido muy católico que digamos, al abrir los ojos después de una larga noche de insomnio e incorporarme en la cama, me ha venido a la memoria el día de la semana en que estamos, inmediatamente he comprendido la razón de esa vigilia, instintivamente y sin comprender aún como funciona la mente de una persona, encuentro que de nuevo has vuelto, los vellos se me erizaron, lágrimas que pensé que ya no me quedaban, afloraron de nuevo y lloré como un niño sin consuelo, te maldecid una y mil veces como hice hace tiempo y hasta los gorriones del nogal dejaron su piar al oír mis lamentos, hoy se cumplen diez años de tu marcha.

    Aún lo revivo como si fuera ayer, llegué a casa como siempre, abrí la puerta y no estabas en la parte baja. Subí y te encontré en nuestra habitación, quedabas de espalda a la entrada, sigilosamente te rodeé con mis brazos y te besé aspirando muy suavemente el aroma a lavanda que me tenía hechizado ¡Hola mi amor! y tú ni tan siquiera te inmutaste, seguiste inclinada atareada clasificando la ropa encima de la cama, me fijé en una maleta abierta y te pregunté...
 ¿Y esa maleta para qué es, nos vamos de viaje? Con estas palabras literales y que nunca he olvidado me respondiste: Lo siento Fibo, me marcho, ya no te quiero, llegué a pensar que estabas de broma, y te respondí _¿Pero de que me estas hablando? Lo que has oído, hace meses que me veo con otro hombre, lo amo y he decidido marcharme a vivir con él, no trates de retenerme, ya está decidido, dentro de una hora vendrá a buscarme. Caí de rodillas al suelo, no pude reaccionar, creía que era un mal sueño que cuando me despertara estaríamos en la cama abrazados como siempre, trataba de levantarme y no podía, entre lágrimas te vi como cerrabas la maleta y con ella escalera abajo tomaste dirección hacia la calle, a rastras fui detrás tuya y observé que había un auto estacionado con un hombre que de su interior bajaba, te besó y te ayudó a colocar la maleta en el maletero, después sin mirar atrás te alejaste. No sé las horas que permanecí de rodillas en el jardín, llorando y suplicando. Me moría por salir corriendo detrás de ti y rogarte que no te fueras, pero mis piernas no me respondieron, fue un golpe muy duro y sin imaginar absolutamente nada de tu engaño, que buena actriz fuiste.

   ¡Sí, acabaste con mi vida! aún hoy, no sé que hice mal en esos cinco años que convivimos, te amé como nunca he amado, y jamás he vuelto amar, aquellos días, semanas, meses y hasta años estuve vagando, buscando lo que no conseguí por mi cobardía, perdí mi trabajo, las ganas de volver a empezar, y subsistí a base de mendicidad por diferentes lugares. Mi casa la que fue nuestro hogar aún permanece cerrada desde aquel día, no he vuelto a ir por ella y ahí permanecerá hasta que el tiempo la derrumbe con todas tus pertenencias, tus recuerdos y los míos.

    Dicen que el tiempo lo cura todo y gracias a un buen hombre que conocí y que me recogió de una calle de una aldea pequeña donde fui a parar en una noche de invierno, me ayudó, retomé mi vida después de cuatro años, desde entonces permanezco en este lugar, donde he conseguido la paz conmigo mismo, trabajo en lo que me gusta y en la que era mi profesión, apenas salgo de mi casa, excepto para pasear y para conseguir algunos ligues esporádicos que de vez en cuando tengo.

   Sí, a ti mujer te digo, si alguna vez por un casual buscas en Google “Fibonacci” apelativo que tú me pusiste por mi afición a este personaje y lees este mi blog donde voy desgranando a retazos y mezclados con relatos imaginarios parte de mi vida, te diré que la primera mujer que conocí después de cuatro años de tu marcha aún la recuerdo como si fuera hoy. Te quieres creer que cuando estaba en la cama con ella, me sentía culpable y pensaba que te estaba engañando, dejándola en la cama desnuda, sin llegar a nada con ella.

    Sucesivamente han sido muchas, quizás demasiadas y jamás he llegado a sentir esa sensación de nerviosismo que tenía contigo cada vez que te veía a pesar de los años que llevábamos juntos, el mirarte embobado mientras dormías y preguntarme que mérito tenía yo para merecerte, el poder acariciarte y recorrer tu cuerpo, la sensación de besarte aún la llevo impregnada en mis labios y nunca más las he sentido.

   Sé que he hecho daño, mucho daño en esos primeros años con buenas mujeres que no tenían ninguna culpa, jamás he querido comprometerme de nuevo y no creo que lo haga. Ahora soy feliz, aunque de vez en cuando asomes por mi vida. No te deseo ningún mal, pero ya no te quiero en mi vida. ¡Aléjate por siempre mujer!



¿Cómo olvidar lo vivido, lo amado?
no puedo decir que te he olvidado,
imposible mujer, dejar el pasado.

Todo me recuerda a ti, a tu traición
a tus mentiras e incluso a tu amor,
Atrás quedó toda, hasta la desazón.

Palabras banas salidas de tu boca
Acrecentadas con el paso del tiempo
sin saber distinguir, sinceridad o mentira.

¿Que fue de aquella señora
que mis vientos por ella bebían
y por quien yo todo lo daba?