LA PICONERA

LA PICONERA

jueves, 19 de mayo de 2011

CARTA ABIERTA

     Hola Fibo: Me he llevado una sorpresa mayúscula saber de ti después de todos estos años; cuál no ha sido mi asombro en el día de ayer, cuando una amiga me llamó toda alterada para decirme, que entrara en una página de uno de esos blogs que había visto en la red, al preguntarle el motivo, me dijo que no preguntase que me llevaría una sorpresa, y efectivamente ¡Me quedé helada! helada, estupefacta y de piedra, al recorrer la página y verte allí.

   A pesar de los años transcurridos, no has cambiado en nada, tal vez unos cuantos kilos de más, y lo que más feliz me ha hecho es comprobar que aún mantienes esa sonrisa tan especial y tan tuya

   Después del fuerte shock recibido, mi primera intención fue saludarte a través de los comentarios, como no sé como funciona esto, le pedí a mi amiga que me enseñara, me comentó que tu correo personal también aparece y que podía ponerme en contacto contigo.

    Así que... aquí me ves, leyendo el escrito una y otra vez, llorando como hacía tiempo no lo hacía, hasta he copiado el texto que leo constantemente, y me pregunto como pude hacerte tanto daño.

   Sé que no tengo derecho a ponerme en contacto contigo, pero es mi deseo, y está en tu decisión el leerla cuando la recibas. Quiero que sepas, que hace unos años quise saber de ti, pero nadie supo o quiso darme señas, tampoco fueron muy bien recibidas mis solicitudes, más de una vez me acerqué a la que fue nuestra casa (bueno... la tuya) quería recoger algunos efectos personales y me encontré que ya no estabas, y que las cerraduras estaban cambiadas. Pasaron los años y pasé de nuevo, pero solo encontré una casa en muy mal estado, abandonada, eso me hizo suponer que no habías vuelto por ella.

    Sé que te hice mucho daño, que la forma de romper y comunicarte mi marcha con otro hombre no fue la más adecuada, no me dí cuenta el daño que te iba a causar, no medí las consecuencias, fui una inconsciente. Quise ocultarte el verdadero motivo de mi marcha y no quería darte explicaciones, no quería hablar contigo, ya que tú tratarías de rebatirme e impedir mi marcha.

   A tu pregunta de que hiciste mal, te puedo decir que hoy en día no hiciste nada malo, quizás me sentía en algunos momentos abandonada, ya que tu trabajo te tenía muy absorbido, pasaba muchas horas sola, también yo era muy joven cuando nos fuimos a vivir juntos y tal vez deseaba algo más aparte de esperarte cada día en casa sin hacer nada.

    En una de tus frecuentes ausencias fuera de la ciudad con uno de tus proyectos, salí de compras y conocí a esa persona que me llenó la cabeza de fantasías y diversiones, creí que me había enamorado de él y perdí la cabeza, ya no había más hombre que él, pasar una noche de amor contigo se me hacia insoportable e incluso en esos momentos estaba con él. Me prometió el paraíso si nos íbamos a vivir juntos. El día que me marché, me había llamado por teléfono un par de horas antes, comunicándome que se marchaba, que le había salido un trabajo que no podía desaprovechar y que si le amaba, me tenía que marchar en esos momentos con él y ahí fue cuando llegaste tú.

    Los primeros días fueron maravillosos, pero no había pasado un mes, y la convivencia ya no fue la misma, las malas palabras, malos gestos, insultos y las largas ausencias fueron aumentando, en esos días, me di cuenta lo que había perdido cuando te dejé, luego me quedé embarazada, viendo que no cambiaba y después de varias oportunidades, cogí mi maleta y lo dejé.

   Regresé a casa de mis padres, tuve mi bebé, me ayudaron a criarlo y ahora ya es un hombrecito que es la alegría de mi vida, tengo un trabajo estable, un pisito de alquiler y una vida monótona.

   Ni tan siquiera espero ser contestada, solo quiero pedirte perdón por todo el daño que te hice, me equivoqué al pensar que ya no sentía nada por ti y bien cara pagué mi culpa.

   Solo me resta decirte que me alegra de corazón que seas feliz donde quieras que estés.

    Hasta siempre Fibo…

   Pd: He estado leyendo todo tu blogs y me has sorprendido, tú que siempre has sido de ciencias, nunca te imaginé escribiendo.

   Esta carta tienes mi permiso para publicarla si tú quieres, ya que he observado que nunca haces mención de nombres y lugares, sigues tan discreto como cuando te conocí, eres un amigo de los que saben guardar un secreto.

   Mil besos Fibo... desde ahora seguiré tu blog