LA PICONERA

LA PICONERA

domingo, 24 de abril de 2011

¿ HACES EL AMOR O EL SEXO?

   ¿Hacer el amor o el sexo? dos conceptos o formas de calificar y denominar un acto.

    Estos días he estado de vacaciones ¡Que bien merecidas las tengo! Me he desplazado a una de las provincias famosas por su Semana Santa para disfrutar de ella, y ni que decir tiene ya que me conocéis, para contemplar las bellezas femeninas que atesora la ciudad, y si fuera posible poner en practica todo mi saber en el arte del ligoteo, y tratar de satisfacer mis apetencias sexuales rompiendo un poco la vida monacal que llevo.

    El primer paso consistió en localizar puntos de reuniones donde mujeres de mi edad fuesen habituales y una vez en el lugar observar, localizar y ligar. Esta vez no iba a ser menos que en otras ocasiones (Mi encanto, mi facilidad de palabra y mi simpatía hacen el resto) Así como defenderme en cualquier clase de ritmo de música de moda que suene en esos momentos y llevar a la práctica todo lo aprendido en la academia, algo primordial para enrollarte con una mujer.
  *Aconsejo a todos asistir a clases de baile para aprovechar ese hándicap ya que con esa ventaja ligas más y a las mujeres les encantan los hombres que sepan bailar.

   Esa primera noche, nada más llegar a la sala de fiestas conocí a mi primer objetivo, después de una velada digna de mis mejores tiempos, supe que no era el momento adecuado para invitarla al hotel, no la veía muy receptiva y aún me quedaban varios días de estancia en la ciudad. Así que me vi solo en la habitación, pero con una cita para el siguiente día y recorrer la ciudad disfrutando de los “Pasos” si el tiempo no lo impedía.

    La mañana siguiente transcurrió de maravillas, la cosa pintaba muy bien, las procesiones, la comida, la cena, las copas y el baile de nuevo, y al finalizar la velada, la invité al hotel, ¿Y cuál fue mi sorpresa?_¡Que me dijo que no! Que ella no era de esas que se iban a la cama con el primer hombre, que tenía que sentir algo y que ella hacia el amor y no el sexo. Me fui con el rabo entre las piernas y con esa sensación de malestar que te dejan cuando una mujer te dice esas cosas, _eso sí, me invitó para quedar de nuevo, le dije que sí, pero en mi interior pensaba que no iba a desperdiciar mis vacaciones en tontear, así que si me salía algo mejor… por supuesto no iba a acudir a la cita.

    Solo en la habitación y totalmente despejado y sin poder dormir, me dio por reflexionar dentro de mis pocas luces en lo siguiente:

   Desde el comienzo de los tiempos la finalidad de todos los animales machos ha sido la dominación sobre la hembra. Éstas por el contrario se sometían al más fuerte para ser fecundadas con el propósito de que sus descendientes fueran los más sanos y vigorosos de la especie. De este modo ha continuado a través de todas las épocas... las hembras se acicalan para después exhibirse y el macho muestra su poderío para poseerlas.

   ¿Es el hombre culpable de que la mujer desee hacer el amor, en vez de sexo? Yo creo que sí, que somos culpables, de una manera u otra, con trovadores, libros, poesías, alabarlas, regalitos, el poner cara de tonto para conseguir la presa. De este modo, ha inducido a la mujer para que sueñe con príncipes, castillos, caballeros, amores sublimes. “Y en fueron felices y comieron perdices”

   Si repasamos la historia, salvo algunas épocas donde el sexo era menos libre, el hombre ha tenido total libertad para realizar el acto sexual sin cortapisas.

   Por el contrario, las mujeres siempre se han visto obligadas a mantener el celibato, bien por creencias ideológicas, por el que dirán o por sus mismos progenitores para salvaguardar la honra, en espera de ser elegidas para desempeñar sus roles ( reproducción y servir al hombre) siendo rechazadas si alguna de ellas era promiscua.

   Por cierto desde la antigüedad, la mujer ha sido quien ha buscado los métodos anticonceptivos, desde tomar pócimas acidas, taponar con cataplasmas de excrementos de cocodrilos, hasta esponjas impregnadas para taponar, y más adelante el hombre ha sido el autor de todos los métodos mordernos que se utilizan actualmente para el disfrute sin riesgos.

   Hacer el sexo se trata de introducir el “falo erectus” en la cavidad sexual de la hembra para fecundarlas y así asegurar la continuidad de la especie y otras formas de descargar las feromonas acumuladas.

   Hacer el sexo, está defenestrado por la mayoría de las féminas, ¡¡¡No todas por suerte para los hombres!!!

  ¡Hacer el amor! Palabra mágica para ellas, el acto en si, se realiza de igual modo que para fecundar... “falo erectus” se introduce en la vagina de la mujer, con la diferencia, de que este acto en si, lleva implícito otras parafernalias, ya no se trata de reproducción, sino de llevar a cabo el romanticismo, los sueños y una esperanza de vida larga junto a esa misma persona, disfrutando del cuerpo del amado sin otra finalidad que el disfrute mutuo.

  En realidad pese a lo viejo que soy, no sé discernir un acto del otro.

  No veo diferencias, el trámite es el mismo, besos apasionados, ganas de desnudarlas, de poseerlas, de disfrutar en una palabra.

  Resumiendo, en mi deambular en busca de mujeres me ha ocurrido muchas veces que ellas exclaman airadas cuando sin cortapisas les propones llevártelas a la cama ¡Yo no me acuesto con el primer hombre que me lo pide, yo no hago el sexo, a mi me gusta hacer el amor con la persona por la que sienta algo!

   A mi me dejan anonadado, patidifuso, pero como yo soy siempre constante en mis pretensiones “Ya me conocéis” si no es en la primera cita, lo consigo en la segunda, también es cierto que a veces he fallado, pero eso sí, no ha habido una tercera oportunidad para ellas “No está el tiempo como para desperdiciarlo”

  Me desperté al siguiente día con algo de malestar al sonar el móvil (era la amiga de ayer) que me invitaba a comer chocolate con churros esa mañana, me duché, me acicalé y me fui a su encuentro.

   Pasó la mañana y después de la comida la invité a dormir la siesta en el hotel, aceptó sin rechistar con una sonrisa y dándome un pico en los labios. Y ahora mientras ella descansa felizmente adormecida y abrazada a mí, henchida de placer, me fumo un cigarro y pienso… ¿Que diferencia había entre ayer y hoy? ¿Que ha cambiado? ¿Ayer era sexo lo que le ofrecía y hoy es hacer amor?

   Para mí, ayer hubiera pasado lo mismo que hoy, la habría dejado igual de feliz, pero yo al menos no habría pensado en todo esto y estaría deseando terminar el cigarrillo y continuar con ese acto que no sé al final como calificarlo, pero que me encanta.

   A lo mejor, lo que cambiaría de hacer el amor y el sexo, es que ahora me tendría que levantar y fregar los platos, o dejarme caer en dulces sueños y no pensar en repetir otra vez.

   No lo entiendo, este acto es el mismo desde siempre, se conocen, se gustan o no, se besan, se calientan y se van a la cama los mas afortunados y otros como yo a veces, al dichoso coche y punto pelota.

   Ahora, si solo lo llamamos de esas formas tan solo por el estado que estés con ella, es decir: si estás casado, juntado, o estás ennoviado, se le llama hacer el amor. En cambio si eres un busca mujeres como yo, cada fin de semana, no hay compromiso, solo atracción física y ganas de pasarlo bien, entonces a eso se llama hacer sexo. Estoy seguro que estas dos definiciones no han salido del hombre, seguro que es de las mujeres, es muy propio de ellas.

   Y para terminar ya con esta encrucijada en la que me encuentro, aunque a fe, lo mismo me da, se llame como se llame, que bueno es relacionarse y por cierto _Cuan diferentes son cada una. ¡Es un placer descubrirlas a todas, no sé si me quedará tiempo suficiente de vida para aumentar mi sapiencia sobre ellas!