LA PICONERA

LA PICONERA

domingo, 10 de abril de 2011

ALIVIO MAÑANERO

   Como buen Virgo, soy un hombre metódico y con las mismas costumbres siempre.

    Es decir, que si algo tengo que hacer diariamente, lo hago en casa como mandan los cánones, además no me gusta salir de esos hábitos, como normalmente se dice ¡como en casa en ningún lado! me estoy refiriendo por si no se percatan a las deposiciones, que por costumbre hago cada día al levantarme, sea la hora que sea y después de haberme tomado mi consabido café.

   Al menos para mí no hay placer más intenso que el primer cigarrillo y sentado en la taza de mi cuarto de baño contemplar cualquier cosa o leer algo que me llevo para pasar el rato y si se me olvida siempre me queda la composicion del champú.

   Pero hete aquí, que hace pocos días con las prisas para no llegar tarde a una cita (con una mujer por supuesto) tomé mi café y salí corriendo ¡se puede hundir el mundo, pero yo sin mi café no salgo de casa! y no me dirigí como es habitual a mi santuario mañanero.

   Así que cogí las de Villadiego y me fui de casa (tengo que mirar porqué lo de Villadiego y donde está).

   Llegué a la cita puntual, (a una dama nunca se le debe hacer esperar, es de mal efecto) allí nos encontramos, y por supuesto llegó cinco minutos tardes (es ley de vida de ellas ) en la cafetería que está de moda en la capi, en caso de ligue así las apariencias cuentan, pedimos unos cafés, yo solo y ella cortado descafeinado con sacarina, que ellas son muy finas siempre en las primeras citas, para demostrar que son sanas y que se cuidan, aunque a mi cita le sobraban algunos kilillos, pero ese es otro tema y yo no miro esas cosas cuando trato de ligar.

   Charla que te charla, mi encanto sale a relucir a raudales y le noto que está muy animada ¿Cuándo se habrá visto con un hombre como yo? _que la mire a los ojos _que de vez en cuando con gran naturalidad le meta el pelo por detrás de las orejas _que le digan que ojos más profundos, intensos y más tristes a la vez, _pero con mucho que decir y me lo dicen todo_ ... jajajaj se ruboriza.

   La miro y la escucho sin oír lo que me dice, yo la observo como una nueva presa de unos días nada más, de pronto mi estómago empieza a producirme un cosquilleo y a retorcerseme las tripas, dando por saco y de vez en cuando algún sonido gutural saliendo del mismo.

   El café me esta haciendo efecto, no estoy acostumbrado a estos aguachirris que te ponen por aqui.

   Ya no estoy pendiente de ella, sino más bien a que me estoy inquietando en el asiento, me están dando calambres, sudores fríos e incluso mareos, al final decido decirle la verdad, que me ha sentado mal el café y que es necesario que vaya al aseo antes que me lo haga encima.

   Mi nueva amiga lo entiende y lo comprende, ella se confiesa para tener mas intimidad entre los dos, que es muy estreñida y le cuesta, ante tanta sinceridad sé que no se me escapará por hoy, mañana ya se verá.
  
   Así que raudamente me dirijo al WC de la cafetería, sin darme casi tiempo a bajarme los pantalones ya que el cinturón se me había enganchado y los retortijones me tenian acojonado, sé que como haga un mal movimiento mis pantalones guapos para el ligue serán pasto de la descomposición del café, me siento en la taza y una explosión de alivio me inunda (diarrea).

   Con mis pantalones guapos caidos estos por los tobillos, el cigarro que me he encendido después del alivio, me veo allí, en un lugar extraño para mí en estos menesteres, sin nada que leer, todo impoluto como corresponde a un lugar de esta categoría.

   Ahora, con mis cincuenta y menos años a cuestas, ligando como los últimos años, sentado aqui, me acuerdo de esos tiempos de los Waters públicos donde cada uno ponía una frase en la puerta, para escarnio de quien se viera reflejado en ella o simplemente para hacer constar que este o aquel habían pasado por allí.

   Frases como: “Te quiero Vero” _ “Por aquí pasé yo”_ “Aquí senté mi real trasero”_ “Si quieres conocerme, llámame” y el conocido refrán "En este mundo traidor, de cagar nadie se escapa: caga el rico, caga el rey, caga el obispo y el Papa y alguna poesía escatológica que otra"

  ¡Como pasa el tiempo! ya no es lo de antes, todo cambia y yo aún ligando, aunque a esto ya no se le llama ligar, atrás quedaron esos días que había que poner toda la carne en el asador para llevártela a la cama, ahora ya no sé si el que ligo soy yo, o me ligan a mí, o simplemente me quieren llevar a la cama y como buen español, me creo que soy... ¡el no va más!

   Salgo de mi cubil y allí me la encuentro, esperándome ansiosa, estará pensando... "Ahora le meteré una buena ducha en mi casa y lo haré mío" Yo me dejaré hacer por supuesto, le daremos el gusto y la dejaremos que piense que me ha ligado, yo sigo siendo “Fibo” y no hay que dejar nada a un lado ¡Ya vendrán tiempos peores!