LA PICONERA

LA PICONERA

viernes, 11 de marzo de 2011

_PASSIO_PATÍ_PATIOR


¡Ya está llegando! ¡Casi está aquí! "De todo el año, la estación que más odio" _sube el termómetro _el calor sale a relucir.


El no poder dormir bien, ese cansancio que te deja abatido, siempre con la boca reseca y ese olor peculiar que aflora debajo de las axilas. Todo o casi todo se puede sobrellevar, gracias a los adelantos tecnológicos de los que disponemos.

¿Y qué me dicen de la condena que nos vemos abocados los hombres, cuando llega esta subida de las temperaturas? Con esas desnudeces que hacen gala las dichosas mujeres para nuestro martirio.

Pienso que lo hacen a posta, solo para condenarnos con la penitencia de haber sido expulsados del paraíso, imputándonos desde siempre esa triste historia.

En casa enclaustrado quisiera estar durante todo este tiempo ¡pero es imposible! ¿Quién iría a trabajar? ¿Quién me daría de comer? así que me digo ¡Bueno, ya pasará, sobrellevaré como pueda esta cruz!

Y ahí me ven, temiendo abrir el portal de casa, salir a esos momentos de voluptuosidades, sensualidades, angustias, lujurias y demás zarandajas que se os ocurra, en fin...¡Un tormento elevado al cuadrado, la hipotenusa, o lo que sea!

Una vez incorporado al bullicio de la calle, ya no hay solución, ahí las ves, emergen por doquier, con su contoneo, dejando ese rastro de mujer recién duchadas, perfumadas, quizás también en demasía, ya no tendré descanso hasta que regrese al refugio de mi domicilio, donde este me salvaguardará de toda tentación impía.

La temporada de playa emerge de repente, ya no serán esos días tranquilos, donde veía a personas bien abrigadas y resguardándose, paseando tranquilas por la orilla, dejando las marcas de sus pies en la arena y tapaditas por el frescor de la mañana.

Ahora será distinto, mujeres en la playa, tumbadas, de pié, en el agua, todas ellas en plenitud, no importa la edad, formas, todas maravillosas, como un regalo o castigo de la divinidad para el hombre. (Un sin vivir y un sufrimiento) como un escaparate en plena naturaleza, todo un maremágnum de “ellas” con sus distintos bañadores, bikinis, top-les, tanguitas diminutos, una explosión de colores que dañan a la vista y cualquier sentido que se precie de estar activo.

O bien, esas maneras maliciosas de arreglarse sus partes delanteras, colocándose lo que no está encajonado en las cazoletas, luego las que se ponen cremitas con suma delicadeza, sabiendo que tienen unos cuantos ojos puestos en sus movimientos graciles y expresando sin hablar ¿Ves lo que te pierdes? !pues sufre, mirón!

Al final, uno se hace a todo, no tienes más remedio, o te tumbas boca abajo para que no se note nada, o te vas al agua hasta que te cubra por la cintura para bajar la temperatura corporal; y con un elegnte movimiento, creyendo que la tía buena que no le has quitado ojo de encima, te sigue con la mirada, te zambulles, saliendo con el pecho henchido y aguantando la respiración, como si fueras Tarzán, colocándote con disimulo, esa parte que se nota en lo que estabas pensando, creyendo que eras tú quien le ponía crema a la chica, miras hacia el lugar y cuál tu desilusión, está tumbada boca abajo y olvidada de ti por completo.

Esto es lo que al fin y al cabo nos espera en esta época de verano en la playa ¡tías buenas! ¡porque todas están buenas, hasta mi exmujer! En pelotas, o a medio tapar, te acostumbras a ello con resignación.

Lo peor de todo es el día a día, los buenos y malos pensamientos cuando llevan esas minis y shorts, dejando al descubierto el nacimiento de unos tersos muslos de piel trigueña o tostados, tras lo que se adivina unas piernas firmes y bien torneadas, que durante el resto del año, han mantenido ocultas a las miradas de los demás. Esas posturitas al cruzar las piernas cuando se saben observadas, sabiendo lo que el infeliz está pensando y sufriendo por ver más allá de lo que ellas quieren mostrar. El pobre infeliz esperando que de un momento a otro, se le abran las piernas y poder observar ese preludio donde tienen alojadas las braguitas, éstas de tantas formas y colores que son difícil de describir, sin pensar lo que ahí esconden.

Los tops, mostrando ombliguitos y barriguita, unas más que otras ¡pero que más da, dan ganas de babear!

Los vestidos estilo Pusch-up, anchotes desde la parte baja de los pechos y que les llegan a medio muslo, esperando expectantes que alguna divinidad haga que sople la brisa y le vuele para deleite de quien está a la espera.

Esas camisas desabrochadas a la altura del canalillo y a punto de explotar, que con cualquier movimiento pueden verse los pechos y si lleva o no sujetador. Los vestidos transparentes que te muestran la ropa interior, y no digo nada de las que se ponen las joias !Dios, que sufrimiento!

"Observadas, sin distinción de clase, edad o formas" Son como regalos envueltos, te lo entregan para abrirlo sin saber lo que hay dentro ¡todas son diferentes!

¡Quiero que el otoño venga ya, odio ser hombre en esta estación! “pero que ricas están las mujeres” con ellas, la vida es muy difícil, pero sin ellas ¡Es imposible vivir!

PD: No me vengan con que esto es machismo ¡Esto es lo que hay! Y como me gustaría estar en vuestra piel también en esta época, saber lo que vosotras maliciosas pensáis de nosotros, cuando estamos en la playa o vamos marcando paquete con los pantalones ajustados, ese culito que tanto os gusta, así, que una por otra…

“ Yo me he desahogado”.