LA PICONERA

LA PICONERA

lunes, 7 de marzo de 2011

DESTINO V

¡Por favor Daniel, toma asiento!

-Dime papá ¿Qué pasa?

He estado hablando con tu cardiólogo, me ha dicho que a las pruebas de resistencia que te ha sometido han sido muy positivas, que tu nuevo corazón funciona muy bien y que marcha todo fenomenal.

-Si papá, ya lo sé, me lo ha dicho el personalmente, ¿a que todo esto?

Quiero hablar contigo de algo muy serio, antes de tomar esta decisión se lo he comunicado al doctor para que me autorizara y quiero advertirte que estés preparado para lo que te voy a contar, nunca hemos tenido secretos entre nosotros y esto te lo tenía que haber contado hace tiempo, pero las circunstancias de tu enfermedad me lo impidieron.

-Estoy preparado papá, sabes que te quiero y no te voy a reprochar absolutamente nada de lo que hallas hecho, venga, cuéntame...

Como bien sabes, tu madre se llamaba Paula Expósito y murió cuando tú naciste.

-Si, lo sé.

Pues bien, un par de años antes de que falleciera mi padre (tu abuelo), me confesó que tu madre aún vivía.

-¡Dios papá! Dime que eso no es verdad, entonces... ¿A quién le hemos estado llevando flores a la tumba todos estos años?

Es cierto hijo, yo no sabía nada, me mintieron desde que naciste, tanto mi madre como mi padre. Por mucho que le insistí para que me lo contara todo, no accedió, me dijo que lo había hecho por nuestro bien, que no se arrepentía de nada, que la tumba estaba vacía y lleno de piedras su ataúd.

-¡No me lo puedo creer papá! Cuando yo te preguntaba que es lo que te pasaba con el abuelo, nunca me querías contar, -¿Por eso dejaste de hablar con él?

Sí, sabes que nunca nos llevábamos bien, a ti nunca te trató como a un nieto. Trate repetidamente de que me lo contara todo, pero se negaba en redondo, se murió y se llevó el secreto con él.

-¿Y donde está mi madre?

No lo se hijo, he contratado a los mejores detectives para que la localizaran y todo ha sido en vano, ni una sola pista tengo sobre ella, es como si se la hubiera tragado la tierra.

-¿Y su familia?

Tampoco sé nada de ellos, como bien dice su apellido, es una persona expósito, se supone que no tenía familia, una vez salió del orfanato al cumplir los dieciocho años, vino a servir a casa, estuvo viviendo con nosotros cerca de un año y medio hasta que te dio a luz, desde ese día desapareció de nuestras vidas. Yo me enamore de ella con tan solo quince años recién cumplidos, cuando se quedó embarazada y mis padres se enteraron, estos pusieron el grito en el cielo, a mi me enviaron a Suiza a un colegio interno y ella se quedó en casa, yo no volví hasta que naciste, y me comunicaron que ella había fallecido en el parto, que la habían enterrado en el panteón familiar. Ahora me imagino lo mal que lo pasaría aquí sola. Solo puedo decirte que desde entonces no me he olvidado de ella, sabes que le he llevabado flores cada semana a su tumba, tú me has acompañado desde siempre.

-¿Por eso no te has casado?

Sí y no, no he conocido a nadie como ella, aunque me he divertido mucho por supuesto, mis padres siempre intentaron buscarme novia de nuestro status, nunca me habrian permitido una novia de otra clase distinta a la nuestra. Perdóname hijo por no haber sido sincero contigo.

-No te preocupes papá, la buscaremos juntos y daremos con ella.

Gracias hijo, ella nos contará la verdad de lo sucedió y porqué una madre abandona a su hijo y desaparece de su vida.

-Secreto por secreto papá, yo tampoco he sido sincero contigo.

¿Y eso?

-He hecho averiguaciones aunque se que no se pueden hacer en la búsqueda de los familiares de mi donante, quisiera ayudarles en lo que pudiéramos.

Esto que me cuentas no me extraña de ti hijo, sinceridad por sinceridad, yo tambien tenía pensado hacer lo mismo que tú, y agradecérselo personalmente, es decir que te has adelantado. ¿Y has dado con ellos?

-Sí, Damian se ha puesto en contacto con ellos, al parecer estan pasando un poco de dificultades y la semana que viene le daremos la ayuda que les hace falta, aunque con triquiñuelas para que no se enteren por donde les viene el apoyo.

Continuará...