LA PICONERA

LA PICONERA

martes, 1 de marzo de 2011

DESTINO II

     Buenos días Daniel, le traigo buenas noticias.
   -Hola Doctor, ¿no me dirá que mi corazón se ha recuperado y ya me puedo ir a casa?
    No, no se puede ir a casa, usted sabe que su corazón no tiene solución, y que sigue vivo gracias a la máquina a la que por desgracia esta conectado.
   -¡Dígame entonces! según me ha comentado usted muchas veces, encontrar un corazón compatible para mí es harto difícil, según sus explicaciones en todos estos meses.
    Pues ya ves amigo Daniel, hemos tenido suerte y viene uno en camino, y en menos de dos horas estaremos en el quirófano para su transplante, así que vengo a comunicarle que lo vamos a preparar y bajar enseguida.
    -¿Es compatible?
     Sí, las pruebas que se le han realizado han dado casi un noventa por ciento de compatibilidad, está completamente sano, ¡así que hemos tenido suerte!
    -Pero Doctor, la lista de espera es grande, ¿como se la han saltado?
     Es cierto, pero su caso es prioritario y no tiene espera como usted bien sabe. ¡Así que animos! aviso a las enfermeras para que lo preparen, y abajo le espero.
   -Gracias Doctor, confío en usted. 

   Ya ha llegado la hora, estos meses padeciendo esta angustia desde que me diagnosticaron la cardiopatía congénita, sin esperanzas de vida si no se realizaba el transplante y por fin puedo tener un atisbo de esperanza de tener una vida normal, aún soy joven, tengo treinta años y por delante un futuro, este, que a pesar del dinero y los medios de los que puedo disponer, no me han valido de nada.

    Ya habrán avisado a mi padre para que venga y vendrá a toda prisa, ha sido mi apoyo en todo este tiempo, no se ha separado ningún instante de mí, casi ha abandonado los negocios, su vida se ha trasladado de nuestra casa a este hospital, lo he visto llorar a escondidas y siempre dándome ánimos, y buscando el asesoramiento de los mejores cardiólogos en el mundo.   ¡Que puedo decir de él! desde que tengo uso de razón ha estado conmigo, aconsejándome, divirtiéndonos e incluso hemos salido de fiesta juntos. Que diferencia con mi abuelo, este siempre distante de mi padre y de mí, bueno, no me voy a acordar de él ahora, ya falleció y que en gloria esté.

    -¡Hola papá! Ha llegado la hora
     ¡Hola hijo! sí, he venido lo más aprisa que he podido, en cuanto me han avisado.
    -Todo saldrá bien papá, pronto estaremos en casa.
     Lo sé hijo, la providencia ha querido que tengas otra oportunidad y la vamos a aprovechar.

    Siento interrumpirles, pero nos esperan ya en el quirófano, usted si quiere, nos puede acompañar y esperar a la entrada del mismo, donde hay una salita, el doctor le informara una vez haya finalizado la operación.

    Gracias enfermera, ha sido usted muy amable desde que estamos aquí, se lo agradezco en el de mi hijo y en el mio propio.

    -No llores papá, y dame un abrazo, enseguida saldré como nuevo.

    Si mi hijo sale de esta, le contaré una historia que le debería haber contado hace tiempo, algo que me corroe el alma y que él debería conocer....prometo que lo haré si queda bien de la operación y no tiene riesgo de sufrir ninguna recaída.

     Continuará..........