LA PICONERA

LA PICONERA

viernes, 25 de febrero de 2011

DESTINO

        Señora... siento solicitarle en estos momentos su autorización, pero no hay tiempo que perder, cada minuto cuenta y el cirujano está esperando para iniciar las extracciones, así como los encargados de transportarlo ya están preparados.

-Lo siento ¿donde firmo?

Firme aquí, gracias señora y le reitero mis más profundas condolencias.

-¿Quiénes son los receptores?

No se lo puedo decir, es confidencial y además no lo sé, lo que si le digo que es muy loable por su parte estas donaciones, salvaran a algunos y a otras les ayudará a tener una mejor calidad de vida, de lo que estoy seguro es que ellos y sus familiares se lo agradecerán eternamente.

-Su ilusión había sido siempre donar sus órganos, él me comentaba que si había otra forma de vida después de la muerte, no sería tal como la conocemos ahora, y que su cuerpo no sería necesario, y que antes de que se pudrieran, si en algo podrian ayudar con ellos, que no dudara en donarlos y eso es lo que he hecho, él se sentirá dichoso donde se encuentre por hacer feliz a otras personas. 
Ojala que cundiera su ejemplo señora, muchas personas lo agradecerían.

-¿Y mi marido cuando me lo entregaran?

Todos los trámites estan en marcha, en cuanto se terminen de extraer los órganos, se le preparará y se le entregará.

     Hoy junto a mi hijo, los pocos familiares y algunos amigos, hemos enterrado a mi esposo. Ahora aquí en la soledad de mi casa, con la única compañía de mi hijo, me pregunto, ¿ y ahora qué? Un hijo de dieciocho años, estudiando, sin otro ingreso que la pensión de viudedad, mi pequeño jornal y sin ahorros, ¿como conseguiré pagar la hipoteca de esta casa que tanto nos ha costado tener y que mi hijo siga estudiando la carrera? Era su ilusión y mía, que nuestro hijo fuera en la vida lo que nosotros no hemos llegado a ser.

     No puedo pensar, ni imaginarme estar sin él, era mi vida, el hombre que me ha hecho feliz, en quien me he apoyado, el que estaba a mi lado en los peores momentos animándome a seguir adelante, el que me hacia reír y un desgraciado accidente de circulación nos lo ha quitado para siempre.

     Veintidós años se cumplirian dentro de cinco días que nos habíamos conocidos. En la casa donde trabajaba me habían dado el día libre, como no tenía amistades me fui al cine para ver la película “Jungla de Cristal” que se había estrenado hacia poco, esos temas siempre me han encantado y me siguen gustando, hice cola en la entrada del cine para coger un buen lugar, la taquilla no había abierto aún, detrás mío se colocó un chico, todo el pelo engominado y oliendo a Varon Dandy de una forma exagerada, me pregunto si yo era la última, aunque inmediatamente se hecho a reír y me dijo,”bueno, el último soy yo, tú eres la penúltima” me hizo gracia, el también lo hizo con esa sonrisa que siempre me ha encantado, estaba comiendo palomitas y me ofreció, rehusé, él no desistió y continuo hablándome de la gran peli que íbamos a ver, que le gustaba mucho ese tema. Nos dieron asiento uno al lado de otro, el no paraba de hablar y me hacia sonreír, alguna vez me sobresaltaba y me agarraba a su brazo. Una vez finalizada la peli, me invitó a una refresco, acepte y comenzamos nuestro romance, un año después nos casamos, nos fuimos de alquiler a un piso pequeño, al año me quedé embarazada, tuve que dejar mi trabajo, y él incrementó sus horas de trabajo los fines de semana realizando pequeñas chapuzas.

     Hace diez años, pudimos comprarnos un piso con mucho esfuerzo, entre su sueldo y el mío podíamos pagarlo con sacrificios, aunque no nos podíamos permitir ninguna clase de lujos, pero éramos muy felices.

    No me puedo quejar de mi vida, exepto ese dolor que llevo dentro y que me martiriza desde que era joven, un secreto que ni a mi marido pude contar, apenandome no haber sido lo suficientemente sincera con él ¿como pude permitir que ocurriera? ¿porqué no fui valiente y luché? ¡Jamás me lo perdonaré! Y mi hijo si se entera tampoco, aunque han pasado muchos años y desde entonces no he tenido noticias, además estoy muy lejos de donde ocurrió, ahora lo que me preocupa es mi hijo y salir adelante.

Continuará...