LA PICONERA

LA PICONERA

domingo, 16 de enero de 2011

SEXO EN LA NOCHE II

   Esta noche no me pasará lo mismo, en principio lo que haré es que no beberé agua antes de acostarme, iré al cuarto de baño y descargaré, tampoco pondré el despertador, que mañana es Domingo y no tengo que madrugar, me meteré en la cama pensando donde lo dejamos (más bien donde le fallé) y esta noche serás mía.

  ¿Dónde estabas tú? ¡ah sí cabalgándome! cierro los ojos, te imagino, no puedo, se me cruzan los pensamientos y no te ubico en el mismo lugar, me vence el sueño.

  ¡Hola mi amor! ¿ya estás de nuevo aquí? sabía que vendrías ¿me perdonas lo de anoche cielo?

  -Claro que te perdono, no fue culpa tuya que me dejaras de esa manera, anoche me hiciste muy feliz y hoy he vuelto para compensartelo.

    -¿Cómo lo harás?

  -Túmbate de espalda, has tenido la suerte de conocerme en sueños y yo soy una mujer muy agradecida, además de experta en masajes.

   -¿Cómo te llamas? anoche no me dio tiempo ni a preguntarte, fue todo tan rápido que casi no me dí cuenta que estábamos en la bañera haciendo el amor.

   -No te preocupes por eso, llámame “Tu sueño” y ahora prepárate para conocer tu piel.

   -¿Mi piel, no vamos a hacer el amor?

-No, de momento no, ¡luego ya veremos! ahora quiero que conozcas tu piel, en otro momento lo haremos con otras partes de ti, venga cierra los ojos, déjate llevar, siente tu cuerpo, tu piel desnuda, morena y expectante, tantas veces olvidada y castigada, curtida por el paso de los años, que se eriza tan solo con el pensamiento, esa misma que ha vivido y ha sido degustada.

   -No me puedo concentrar,estás desnuda y encima como un tren ¿y quieres que cierre los ojos pensando en el masaje?

   ­- Déjate llevar, escucha como froto mis manos para que entren en calor y siente el frescor del gel en tu piel.

   - El frío gel cae sobre mi espalda, me hace encoger los músculos, sus manos me hacen apreciar un gran placer y me abandono, no pienso en nada, la música suena melosa embelesándome, silenciosa y paciente realiza su misión sabiendo la importancia de su trabajo, la sangre fluye, parece que mi piel se alegra dándole la bienvenida a esas sensaciones adormecidas por el olvido y la saluda descargando su electricidad.

- Resulta agradable las caricias de sus dedos rodando por cada centímetro de mi piel, sin apremio, un cosquilleo de emociones, ahora sus dedos vuelven a dar paso a sus manos, arrastrando y planchando mi piel, mis músculos se resisten a someterse a la relajación.

- La calma me alcanza y adormece, sus manos cada vez son más suaves, oigo los latidos de mi corazón, mis pulmones se llenan de los olores almizclados que colman la estancia.

- Susurrándo al oído me dice, ¡date la vuelta! Me da vergüenza le digo, estoy como el gran Priapano, pero sin llegar a sus medidas.

 -No te preocupes mi cielo, es normal y me satisface que estés de esa manera, vuelve a cerrar los ojos y déjate llevar por tus sensaciones.

  -El gel vuelve a caer en mi pecho extendiéndolo por todo él, sus dedos comienzan a masajear mi cabeza, mi cuello, tengo sus pechos casi en mi boca, poco a poco baja por mi torso, costados, piernas, planta de los pies y uno a uno los dedos, ¡me haces cosquillas le digo!

-Coge entre sus manos mi miembro, lo masajea de una forma armoniosa, la paz que hasta el momento tenía se altera de una manera súbita, sus dedos se deslizan por mis yemas, por una piel mucho más sensible, un hormigueo de sensaciones y un calor desmesurado comienza a fluir, mi piel parece despedirse agradecida por el placer que me está ofreciendo, sus manos ya no las noto, no hay contacto, pero quedan sus huellas como un oleaje chocando contra las rocas.

-Lo último que recuerdo es despertarme relajado y todo pringoso, ha valido la pena otro sueño más de los muchos que aún me quedan.