LA PICONERA

LA PICONERA

jueves, 6 de enero de 2011

RETO FIN DE AÑO

Como cada fin de año de cualquier divorciado que se precie y quiera algo de rollo con alguna mujer es el día más adecuado para ello. Las defensas de ellas están bajas y el comienzo de año tiene el atractivo de que quieren comenzarlo bien, así me ha ocurrido en estos últimos años, he acabado en la cama con una esporádica nueva amiga.

Siempre salgo sólo, me maqueo ya dentro de mi edad, traje nuevo, zapatos limpios y un buen perfume caro, y ¡a la discoteca de personas de cierta edad! allí tengo a mis conocidas y a alguna intima amiga que otra, besos, felicitaciones, algún roce intencionado y luego nos vemos. Esta es la parafernalia una vez dentro y esta vez no iba a ser diferente, por suerte gozo de buena fama entre ellas, pero mi meta es estrenar cada primero de año.

Así que me acomodo en la barra, ojo avizor a la puerta de entrada, saluditos a las damas conocidas que van entrando, alguna que otra se acerca, bebe de mi vaso, un beso, un hasta luego para bailar con ellas, recalcándoles lo guapas que están, que eso les gusta y se les sube el pavo.

Entrada ruidosa de un grupo de mujeres no habituales en la sala, una de ella destaca sobre las demás por su risa y por los movimientos bailarines al son de la música, parece la líder del grupo, se dirigen directamente a la pista de baile, antes que ningún contrincante se le pueda acercar, me dirijo hacia ella, le cojo por la cintura, le planto dos besos felicitándola el año nuevo, continuando el baile con ella, quien no se inmuta para nada, continuando las risas y dirigiéndose a sus acompañantes a viva voz por el ensordecedor ruido de la música, les grita que ya ha ligado y dirigiéndose a mí, me pregunta a mi oído ¿no es verdad que ya me has ligado? -Por supuesto que sí le contesto-, pues entonces sigamos bailando y bebamos que esta noche me quiero divertir.

De esa forma tan audaz y sorpresiva para mí, he pasado una de las mejores noches de fin de año. Dijo que la llamara Rosa, yo le dije el mío, después de tres horas de baile, besos y bebidas, acabamos en mi casa.

Fue una noche de sexo como hacía tiempo no practicaba, sin tabúes de ningún tipo.

Al amanecer se vistió, desapareció y hasta la fecha, no sé nada de ella, ni ella de mí.

Solo un beso de despedida y reiterando el deseo de un buen año.

Así debería ser siempre cuando solo se desea sexo. Palabra de Fibo.