LA PICONERA

LA PICONERA

jueves, 18 de noviembre de 2010

CORAZON MIO




Ojos asombrosos como los tuyos Damita,
Damita divina que haces trizas mi mirar,
mirar ser tuyo y hasta tu fondo llegar,
llegar a donde nadie jamás en la vida.

Vida que junto a ti quisiera pasar,
pasar de hurtadillas y poderme quedar,
quedar en tu vida y jamás abandonar,
abandonar hábitos y no dejarte de amar.

Amar a cada instante tu bello despertar
despertar al sexo que yo te quiero enseñar,
enseñar hacerte mía y conmigo disfrutar,
disfrutar tu cuerpo que pusiste en mi caminar.

Caminar ambos entre deseos y lujurias,
lujurias que te cambiará en mujer fatal,
fatal si algún día tu si eres igual.
igual de celosa como todas las demás.

Demás amores baldíos que atrás dejé,
deje mujeres por no aplicar saber,
saber que enseñe con gran placer
placer hasta obtener y nunca renuncié.

Renuncié a enseñanzas cuando te vislumbré,
vislumbré lo que conmigo podías aprender,
aprender lo mas hermoso de tu amanecer,
amanecer contigo es lo que mas deseé.

Deseé que abandonaras tu vida matrimonial,
Matrimonial que llevas años sin apenas avivar,
avivar ese cuerpo sin aprovechar,y
aprovechar amarte sin rumbo ni final.


OTRO
 Blancas sabanas, testigo de nuestra pasión
encuentros vedados en triste habitación
dos cuerpos enamorados henchidos de ilusión
descubriendo secretos y entregados con devoción.

Labios ardientes buscando el ardor
explorando sin limites y sin pudor
deslizando manos por todo alrededor
disfrutando los cuerpos con esplendor.

Toda mojada ya no puedes esperar
susurrando con ansia solicita aguijón insertar
suavemente se introduce inquiriendo disfrutar
frenéticos aullidos comienzan aflorar.

Ritmo cadencioso comienza a redoblar
cada vez mas intenso no puedes esperar
aprietas fuerte y comienzas a aliviar
fluidos hermosos se entremezclan al manar.

Reposo absoluto y agitada respiración
besos entrecortados de satisfacción
de este amor escondido de efusión
miedo y desencanto a la separación.

Si tú quisieras soñar con mis besos,
sentir el ardor de mis labios,
y fiel al candor de mis deseos
tomando todo el amor que desprendo.
Si quisieras desnudar tu cuerpo
entregarte toda a mis anhelos
recibir el ímpetu de mis arrebatos
al hacerte mía por completo.

Si tú quisieras ser mi esposa ahora
compartir la satisfacción de la felicidad
entonces querida mía, deja ya
los sueños y conviérteme en realidad