LA PICONERA

LA PICONERA

viernes, 19 de noviembre de 2010

MI CARTA Y LA TUYA



 Querida mía:

Contemplando desde mi balcón las estrellas, te escribo estas cuatro letras donde va envuelto todo el amor que siento por ti.

Me siento bien cuando estoy contigo, ya que constantemente estás en mis pensamientos y aunque ha pasado mucho tiempo desde tu marcha, para mí es como si fuera hoy, pues nunca te has ido de mi corazón.

Ahora estoy solo, no he podido retomar de nuevo otro amor, no me siento con fuerzas para amar a otra mujer después de haberte conocido, tú y yo sabíamos que lo nuestro era un imposible y así nos lo tomamos, viviendo cada instante como si fuera la última vez.

¿Recuerda querida las veces que hablamos de cuando nos fuéramos a separar? nos reíamos y cada uno de nosotros pensábamos que el tiempo y la distancia haría olvidarnos el uno del otro, no ha sido así, ¡yo te sigo recordando y amando! no sé por tu parte como te sientes, si aún me recuerdas y hechas de menos el amor que llegamos a profesarnos

¡Yo! no hay día que mis recuerdos no los invada tú, con esa frescura de mujer risueña y dulce que por una circunstancia no esperada vino a mi encuentro para darme a conocer que el amor SI EXISTE.

Mantengo intactos tus recuerdos, siento en las largas noches de insomnio tu cuerpo junto al mío y como tus manos me acarician, tus labios posarse dulcemente en los míos y un escalofrío me recorre desde la espina dorsal hasta la punta del pie, te anhelo y te deseo junto a mí.

Quiero decirte que le doy gracias al Señor por cada minuto que has pasado a mi lado, por que tú me has cambiado, me has enseñado a saber lo que es un beso de amor, lo que es desear a una mujer, y a saber lo que es amar.

Deseando que esta carta nunca llegue a manos de quien tu y yo sabemos, me he atrevido a escribirte a ese apartado de correos que tú me distes, esperando que todavía exista y puedas aunque sea por este medio, saber lo que te hecho de menos.

Hoy y siempre aquí estaré para ti, no lo olvides corazón, si alguna vez me necesitas, no lo dudes, ven a mí.

Hasta siempre mi amor.
YO TAMBIEN TE RECUERDO

Hola mi amor:

Me pongo a escribirte en contestación a tu carta recibida en el día de hoy, carta que por cierto no esperaba.

La he leído mil veces y me la he aprendido de memoria, no sabes lo que me he alegrado de tener noticias tuyas, cuando esta mañana he ido a mi apartado de correos de la empresa y he visto una carta procedente de tu país dirigida a mí, el corazón me dio un vuelco y rápidamente me metí en el baño a leerla con gran entusiasmo.

Por una parte me alegro muchísimo de que te acuerdes de mí y que me eches de menos, lo mismo me pasa a mí contigo, no te quito de mi cabeza desde que volví, la vida ya no es igual, todo contigo fue maravilloso, la pena que el tiempo se acabara y tuviera que regresar.

Ahora mi vida continúa, pero ya no es lo mismo, tengo asumido que es muy difícil que nos podamos volver a encontrar de nuevo, se tendrían que dar muchas circunstancias, como por ejemplo que tu vinieras a mi país de vacaciones o que mi jefe me volviera a enviar a España en representación de la empresa.

Mi día a día sigue ligada a mi marido y mis hijos, aunque como tú sabes y te lo vuelvo a repetir, compartimos cama, pero no así el acto sexual por los problemas de la enfermedad que el padece, yo a él lo he querido y le sigo queriendo, pero no de la misma forma que te amo a ti y te seguiré amando, fueron pocos días contigo, pero los suficientes para saber lo que siento y todo lo que me has despertado, él siempre se ha portado muy bien conmigo, mis hijos adoran a su padre, la separación con él es imposible y además no lo deseo.

A veces lo miro y sé que él adivina algo, no es de extrañar que en sueños se me halla escapado tu nombre o parte de los sentimientos que me produjiste, muchas noches al pensar en tus besos y abrazos se me eriza la piel y me remuevo inquieta en la cama e inconscientemente me aprieto contra él, me acoge agradecido e intenta por todos los medios calmar mi ansiedad que a veces lo consigue con sus manos, no sospechando que quien me produce ese ardor, eres tú.

Quiero pedirte un favor, que salgas y conozcas otras mujeres, el tiempo acabara seguro por borrarme de tu memoria con gran pesar mío, pero es lo que deseo en estos momentos, no quiero que sufras, sé feliz y no dejes de escribirme cuando quieras.

Esta carta y si algunas más me llegan, serán mi tesoro y las guardare tanto en mi corazón, como en el lugar más seguro de la tierra, para que ellas sean solamente parte de ti y de mí.

Siempre tuya; tu amiga de allén de los mares, un beso y me gustaría seguir sabiendo de ti, si a ti te place.

Hasta siempre mi amor.