LA PICONERA

LA PICONERA

viernes, 29 de octubre de 2010


Un día más… aquí, sólo y mirando por la ventana viendo cómo pasa el día,….. otro más, ya no sé cuantos van, de fondo oigo la radio, mi única compañía en estas largas e interminables jornadas, dentro de un momento vendrá la chica que me han asignado para que me cuide. No tengo ni fuerza para reír, ¿que me preparará hoy para comer?jajajajajaajaj. Seguro que algún arroz guisado e insípido para cuidar mi salud. Aquí el resto¿Qué salud? tengo ochenta años, la salud no muy buena, ya que apenas puedo andar y moverme, hasta mis necesidades las hago en pañales como un bebé, ahora mismo tengo el pañal lleno hasta los topes. ¿Y qué? hasta que no venga ella, no me aseará y podré descansar algo.
Entrará y dirá… ¿cómo está hoy don German? le noto mejor cara, ¿mejor cara? no me haga reír señorita 'pensaré', aunque seguramente le diré, pues sí señorita… hoy parece que estoy mejor.

Dentro de un momento me llevará al cuarto de baño, me limpiara y le dejaré todas mis vergüenzas al aire, para timidez mía, aunque eso ella no lo sabe, está acostumbrada a estos menesteres y para eso le pagan mis hijos.
Me hará la comida, me la pondrá y me dirá, don German, ya he terminado por hoy, mañana vendré de nuevo y espero encontrarlo tan alegre como hoy.
Y de nuevo solo, hasta que venga la vecina y me ayude a meterme en la cama, y quite las cosas de en medio y empezará con la retahila de los hijos, la familia, me contará los chismes de lo que ocurre en la escalera, sobre los vecinos y de vez en cuando algún ¡aaaayyyyyy! ¡don German, como es la vida y como llegamos a estar solos, eso sí, sin mala intención me aclara… ¡no se lo digo por sus hijos, sino como es la vida, sus hijos son muy buenos!

Mi esposa falleció hace años, mis hijos se emanciparon y se casaron, mis nueras me ignoran, no tienen tiempo para mi, solo con que paguen los cuidados de la mujer tienen suficiente, mis nietos tienen su vida, ni una triste llamada, y menos una visita, ya no sé el tiempo que llevo sin verlos, mis hijos tienen mucho trabajo y solo de vez en cuando alguna llamada de teléfono para saber como estoy y pidiendo disculpas por no pedir venir, "el trabajo me dicen" les impide y lo exageran con esto de la crisis, ¡ya sabes papá! con esto tenemos que estar muy pendientes del trabajo por si lo perdemos.

Pero se olvidan de que de vez en cuando se les escapa eso de: 'hemos estado con los niños en tal o cual sitio' ¡maldita vejez!

Es ley de vida, ¡yo que junto a su madre nos esmeramos en que tuvieran todo lo mejor!. Que mi pobre mujer se vio impedida de acceder a algún capricho con tal que ellos tuviesen todo lo que les hiciera falta y más, que a sus mujeres por mucho que no les agradaba, se les ponían buenas caras con tal de que ellos fueran felices.

¡Todo eso y más! ya solo esperar que me dé el patatús y me lleven al campo santo, tres días de luto, 'lo que marca el convenio', y a continuar la vida sin más carga, así es la vida y como decía mi pobre padre “El vivo al bollo y el muerto al hoyo”.

¡Y yo me rio... por no llorar! -!