LA PICONERA

LA PICONERA

martes, 12 de noviembre de 2013

CHANTAJE EMOCIONAL




Como si de un rosario se tratara, todos los días la misma letanía con comentarios sotto voce, de forma directa e indirecta, con acciones, actitudes y, por qué no decirlo, “amenazas veladas y sin velar”. Mi pareja me hace parecer desequilibrado, avergonzado, frívolo y hasta culpable.
En estos dos años que convivimos he sido feliz y creo que ella también. Nos hemos amado, divertido y hemos creado un gran vínculo, una “amistad” que pensaba que estaba reñida entre dos personas enamoradas.
 Con gran sacrificio por nuestra parte y debido a esta crisis que nos azota, nuestra economía no es muy boyante que digamos. Nos defendemos con mi pequeño sueldo, que nos da bastante seguridad, mientras que mi pareja ha retomado los estudios que antaño dejó al estar en paro.
Mis expectativas personales son la de crecer profesionalmente en la empresa en la que trabajo, por lo cual, dedico unas cuantas horas cada día a formarme académicamente. El ascender implica movilidad de ciudad, algo que tengo asumido desde que entre a formar parte de la empresa. Por su parte, mi pareja conoce y acepta mi situación y mis expectativas laborales desde el mismo instante que la conocí.
Desde nuestros inicios le he manifestado que no tengo instinto de padre ni intención de serlo y, sobre todo, ahora no es el momento adecuado para pensar en formar una familia. El  tener un hijo implica en cierto modo retrasar e incluso abandonar mis ambiciones y conlleva que ella tenga que abandonar sus estudios. Nuestra vida cambiaría radicalmente.
Ingesta cantidad de horas hemos consumido tratando el tema de crear una familia. La he escuchado y he comprendido su punto de vista referente a su deseo de ser madre. Le he repetido incesantemente que no me gustan los niños, tan sólo me agradan para un rato y que sean de los demás, que no tengo instinto paternal y no creo que llegue a ser un buen padre. Además, implicaría un cambio drástico en nuestras vidas y no sé si estaría dispuesto a ello.
Consciente o inconscientemente por parte de mi pareja, estoy sufriendo un chantaje emocional desde que le han entrado las ganas de ser madre. Ahora temo la hora de llegar a casa y ser recibido con ojos llorosos, con malas caras, con reproches de ser egoísta, que no la quiero lo suficiente y que lo único que deseo de ella es sexo, que soy muy cómodo y no quiero responsabilidad, y que ahora no sabe si soy el hombre adecuado para formar una familia o tendríamos que dejar la relación.
El dilema al que estoy abocado actualmente es: ¿acepto sus deseos de ser  madre  por el amor que le tengo o rompemos la baraja y cada uno elige la vida que cree conveniente?