LA PICONERA

LA PICONERA

viernes, 15 de junio de 2012

DESNUDANDOME


  Hoy no quiero escribir ni sobre política, ni descubriendo a nadie, ni de amores, ni sexo esporádicos, ni de ligues de bares de copa, ni casi de nada. ¡¡¡Tan solo desahogarme!!!

  ¿Cuál es mi filosofía de la vida?... muy fácil, solamente ¡¡¡VIVIR!!! Esta es una oportunidad única e irrepetible que me dieron al nacer. Con el paso de los años observando a los que me rodeaban, me daba cuenta de que vivían como autómatas y casi todos tenían el mismo fin; crecer, estudiar (los que podían), otros a trabajar, buscar novia, crear una familia e ir pasando la vida con mayor o menor fortuna, y esperar con el paso del tiempo esa muerte anunciada desde el nacimiento.

  He querido vivir mi propia fiesta, participando activamente de casi todos los placeres que ella me ofrece; no entregándome a una vida anodina; he escogido un papel y lo interpreto como mejor puedo, y mientras el cuerpo aguante, lo voy a exprimir al máximo.
He caído, y me he vuelto a levantar, he amado, y me han amado. Cada amanecer es único, como si fuera el primer día de mi vida y también el último, he aprendido que los instantes que se van, nunca más vuelven. Sé que la vida es para vivirla, y de momento lo estoy consiguiendo.

  Nunca he querido ser un autómata como los demás…Con mi mochila a cuestas he viajado por infinidad de lugares, conocido un sinfín de gentes, costumbres, historias, gastronomías (mi pasión), sitios que ni me imaginaba que existieran; en una palabra…un enriquecimiento personal.

  Llegó el día que tuve que dejar aparcada la mochila. Me establecí en una aldea tranquila en plena naturaleza, me dediqué a mi oficio y me aficioné a los Chat. Ese fue el comienzo de una nueva diversión; he viajado y sigo viajando por más de media España para conocer decenas de mujeres, solteras, casadas, y comprometidas, no importándome el estado de ellas. También he disfrutado en compañía de mujeres separadas en esos bares y discotecas que ellas suelen frecuentar.

  Todas ellas son para mi sólo un nombre, un número de teléfono, y una fotografía como el recuerdo de una noche. No me importa si son rubias, morenas, pelirrojas, altas, bajas, esbeltas (o no), ni su raza. Tan solo tengo un objetivo, el llevármelas a la cama, sin profundizar en la persona. Una vez conseguido pierden todo mi interés.

  De vez en cuando, hago ejercicio de memoria para recordar mis conquistas, sus nombres, como eran; si a alguna no llego a dibujarle el rostro, acudo al álbum de fotos donde constan con fecha, lugar y nombre.

   Como principiante, cometí el error de dar mi número personal, pero pronto aprendí que lo mejor era tener unos cuantos números que solo utilizaba con mis conquistas. Desde entonces, jamás doy ni dirección, ni datos personales y, para relacionarme con ellas, están mi coche, algún hotel o sus propias casas.

   Cuando no las vuelvo a llamar, algunas no me molestan en absoluto, otras sin embargo no paran de llamar, hasta que cansadas por no responderles dejan de hacerlo o me mandan mensajes insultantes. También me han abofeteado cuando me he vuelto a tropezar con ellas, y hasta me han ignorado. Todo me da igual, mi objetivo son las mujeres, y cuantas más conquiste o se dejen conquistar, mucho mejor.

   He tenido experiencias que muchos hombres sueñan y desean. También he participado en tríos, e incluso en una ocasión un matrimonio me propuso que estuviera con ella, mientras su marido nos observaba. He asistido a locales de intercambio, llevando a una mujer pagada por mí y haciéndola pasar por mi pareja para poder acceder al lugar.

   Mi ventaja es que vivo en una aldea enclavada en una encrucijada de carreteras, con cuatro capitales de provincia a menos de cien kilómetros y varias localidades de gran importancia donde la vida nocturna es amplia y variada. Los lugareños saben que mis proyectos los realizo en casa y que de vez en cuando salgo para supervisarlos, por lo que no les extraña mis ausencias. Mis pocas vecinas siempre me aconsejan que me busque una buena mujer. Suelen decir que la vida solitaria que llevo no es buena...¡¡¡si ellas supieran de mi doble vida!!! Soy cordero en casa propia y lobo en corral ajeno.

   Solamente he estado enamorado una vez, y de eso hace ya mucho tiempo. Nunca más me he vuelto a enamorar.

   Ahora que lo pienso, quizás ese es el motivo de la vida que he llevado hasta ahora en estos últimos años, de mi forma de actuar, pensar y sentir. Mi vida se ha convertido en un tren cuya última parada es un misterio incluso para mí.

   Todas mis penas, relatadas en diferentes escritos con diferentes personajes, así como las alegrías y el amor, están reflejadas en ELLA. Fue la única mujer que supo enamorarme.

   Ahora ya es tarde para cambiar, y además es que no quiero hacerlo, me gusta la vida que llevo. Aún me quedan unos años maravillosos para disfrutar de las mujeres, que son lo que más admiro y más me gusta. El cortejo y tratar de conquistarlas para llevármelas a la cama, lo he convertido en un arte que se me da muy bien y disfruto con cada nueva conquista.

   También es verdad, que la edad de mis conquistas va creciendo según va pasando el tiempo, pero no le voy a pedir peras al olmo, además es más gratificante: ponen más trabas y eso es también un reto. Mi sonrisa, el saber moverme en esos ambientes y el aroma que siempre me acompaña (Allure de Chanel) mientras bailamos... es coser y cantar.

   Esta semana abren un local de baile de salsa en una localidad cercana a mi domicilio, donde acudirán muchas chicas seguidoras de esos ritmos, y al haber ido durante tres años a una escuela de baile, (requisito indispensable para ligar bien y casi seguro con una mujer) probablemente no haré el viaje en balde, y acabaré la noche en los brazos de otra mujer.

  Así soy yo, desnudándome.