LA PICONERA

LA PICONERA

domingo, 2 de enero de 2011

SU MERCED

A vuestra real merced digole presto
¡Su hermosura halaga mi desasosiego!
Mi mirada porfía sin remilgo
y rumiando que a fe será vos prodigio.


Petulante engreído ¡cómo osáis!
Tan desatinadas cavilaciones
Dama soy y mi honra mancilláis
Matrimoniada estoy con buenas dotes.



No se inquiete vuestra merced
Mal de amores os hago promesa
será preciso probar su virtud
y solazarnos en tal menester señora.



Vuelco el corazón me da con vos ¡cretino!
ante tanto desatino, reaccionar al punto
llamando a nodudar a mi buen esposo
y le aflija su castigo por lo acontecido.



Mire vos señora, no se inquiete su merced
Si no es esta noche, será mañana
Si no la noche después de la otra
pronto la llevare al lecho con prontitud.



¡Soñáis caballero! Si buscáis jarana
con servil señora que bien guarda su honra
aunque añosa, soy gallarda y brava
desde que despose, mi esposo tiene satisfecha.



Floridas vestiduras y aderezos
Pelear con botones, saya y jubones
Las despojare de todos ellos
Me honrareis con yacer y alégrome



Por vuestra merced caballero,
Al punto callad, tanta galanura
hace dudar de refocilarse con vos
esta noche tras sexta maitines.