LA PICONERA

LA PICONERA

jueves, 20 de enero de 2011

¿NOS IMPORTA LO QUE OCURRE MAS ALLA DE NUESTRAS FRONTERAS?

   Las medias tintas, la hipocresía y el egoísmo, predominan ahora por doquier, mires a donde mires, ahí están, expectantes y al acecho, dispuestas para entrar en acción.

   Yo casi nunca me he andado por las ramas a la hora de decir lo que siento o pienso, tan solo a veces me muerdo la lengua por no hacer leña del árbol caído.

   Estos días tenemos en las primeras páginas de diarios y medios de comunicación lo que está ocurriendo en ese país del Mediterráneo llamado Túnez, rasgándonos las vestiduras por lo que sucede en él, dentro de unos días pasará a páginas interiores de los diarios y nos olvidaremos de ella y otra tragedia, hecho o evento ocupará las portadas. Igualmente ocurrió con el terremoto y el cólera en Haití.

   Irak, Palestina, Líbano, Camboya, cientos de países bajo regímenes dictatoriales, religiosos y otros tantos corruptos. Países donde los derechos fundamentales de las personas son vulnerados continuamente por no ser adictos al régimen, creencias religiosas o diferentes ideas políticas, etc. Así mismo países donde los niños son explotados desde su más tierna infancia, realizando trabajos por un mísero sueldo, a veces el único salario que entra en sus domicilios no teniendo derechos a escuelas, siendo ultrajados, vendidos, mancillados. Todo esto ocurre actualmente en muchos lugares del mundo cuya manufactura en su totalidad está destinada a la exportación de los llamados “países desarrollados” y la triste realidad es que seguimos consumiendo estos productos aun sabiendo que estamos contribuyendo a las condiciones precarias en las que se encuentran esas poblaciónes y al mantenimiento de esos gobiernos.

    Túnez, veinte años de dictadura y según dicen las estadísticas cien mil turistas españoles al año disfrutando de ese bello país, regresando del viaje con el buen sabor de boca de una seguridad extraordinaria y unos precios no demasiado caros, sin profundizar en lo que acontece diariamente en él.

    Con cientos de personas encarceladas por sus ideas políticas, salarios bajos y una corrupción desde hacía años. Los que siguen los avatares de la política internacional tenian conocimiento de lo que sucedía allí. ¡Pero que importaba! aún no se habían quitado la vida a lo “Bonzo” y la población no había salido a la calle a protestar derrocando a un dictador, ¡Eso sí es noticia!

    ¿Nos importa lo que ocurre más allá de nuestras fronteras? No, bajo mi punto de vista, no nos incumbe para nada, excepto si nos vemos afectados por daños colaterales. Es más, me atrevería a decir que no nos importa ni lo que ocurre en nuestro propio país, en otra autonomía diferente a la nuestra, en otra población, y si nos vamos acercando, en nuestro propio barrio o incluso con el vecino del rellano.

   Esta sociedad ha perdido el contacto entre las personas, el interés y el materialismo invade nuestra sociedad, lejos quedan esos días donde los niños jugaban en la calle, las madres se reunían en el patio para charlar o criticar a la vecina, ahora vivimos encerrados, y los niños son esclavos de los artilugios tecnológicos.

   Pero eso sí, somos un país muy dado a las limosnas, con esos gestos, limpiamos nuestras culpas y que sean los gobiernos o esas pocas personas que desinteresadamente tratan de ayudar en lo que pueden los que solucionen los problemas.

  ¿Pero cuanta ayuda de esa que se destina para esos países o esas causas llegan a su destino? Muy pocas, se sabe que solo sobre el siete por ciento les llega. Se derroca un régimen y el que viene detrás hace exactamente lo mismo que el anterior o peor. Somos animales de presa, el pez grande se come al chico y el más fuerte al débil, desde los albores de la creación ha sido así, de esta manera se explica que la raza que llamamos humana haya perdurado en supremacía antes las demás especies.

   Ayer Haití, hoy Túnez, mañana quien sabe, mientras escribo estas letras, miles de niños están sufriendo, pasando hambre, calamidades, mujeres maltratadas, guerras triviales, secuestros, asesinatos, corrupciones, disputas, personas buscando empleos y otros como yo escribiendo, otros leyendo, viendo programas de telebasuras, haciendo el amor, el sexo, flirteando, trabajando, así miles y miles de gestos.

¿Seguro que nos importa lo que ocurre fuera de nosotros?