LA PICONERA

LA PICONERA

domingo, 19 de diciembre de 2010

DECLARACION

   Ven mi amor, acércate, quiero confesarte lo que siento desde que te conocí, nunca has oído de mis labios una palabra de amor.

  ¿Te acuerdas como como nos conocimos? Sí, creo que te acuerdas, yo buscaba una noche de amor nada más, desplegué todos mis armas, y en eso debo reconocer que soy un artista, la mirada y mis gestos que tantas mujeres han disfrutado hizo mella en ti cómo en otras muchas.

  Pero no comprendí donde me había metido, caí en mis propias redes y prisionero fui desde aquel entonces, yo te dí una gran noche de amor y fui recompensando con tu entusiasmo, me despedí cuando aún estabas dormida, no había dejado el hotel y ya quería volver a ti.

  Deseché de mi mente tu cuerpo, tus manos, tus besos y todo lo que me ofreciste, borré de mi agenda tu nombre, vagué por otros cuerpos y siempre estabas en ellos, extrañaba tus formas, tu sonrisa, tu calidad humana y sobre todo a ti.


  Salí en tu busca, frecuenté mil lugares diferentes, indagué por tu nombre, todo fue inútil, mi vieja costumbre de borrar cualquier nombre de mujer que hubiera pasado por mi vida, me había jugado una mala pasada.

  Pasaron semanas e incluso meses, aún escudriñaba cualquier mujer que se cruzaba en mi camino con un parecido al tuyo, volví a retomar mis andanzas mujeriegas, pero ya no era lo mismo, a veces me preguntaba que hechizo habías usado conmigo, que golpe me habría dado en la cabeza sin yo saberlo y me había vuelto turuta, te maldecía a voz en grito e incluso llegue a odiar esa noche.

  Hoy se cumplen dos años de aquella llamada tuya, cuando mi móvil sonó, no reconocí el número, al descolgar tuve ese presentimiento de que podías ser tú.

-¿Diga?
-Hola, ¿sabes quien soy?
-Sí.
-Perdona que te llame, tan solo quería saber como estabas.

  Ni un reproche, tan solo tu voz melodiosa interesándote por mí, yo me quedé sin palabras, no sabía que responderte y ante mi silencio quisiste colgar, no te dejé, te cité para vernos y aceptaste, ese día fui feliz y el resto hasta hoy mi mayor felicidad.

  Hemos vivido todo este tiempo como pareja estable, el tiempo ha pasado muy deprisa e intensamente, jamás me has reprochado nada, de tu boca han salido mil palabras de amor, mientras la mía ha permanecido callada.

  Hoy quiero declararte el amor que siento por ti desde que te conocí, me has enseñado a amar, a convivir y hoy te puedo decir claramente, que sin ti no podría vivir, tus labios gordezuelos son mis anhelos, tu piel, mi abrigo en esas noches contigo, tu aliento mi aire, tu cuerpo mi deseo, tu voz la música que quiero, tu cabello mi entretenimiento mientras te contemplo cuando duermes, tus ojos donde veo tu alma, tu olor el rastro que me persigue las horas que estoy sin ti, y quiero confesarte que no sería capaz de volver a estar con otra mujer que no fueras tú.

Por todo eso y aquí de rodillas como lo he visto en las películas…Te pido que te cases conmigo.