LA PICONERA

LA PICONERA

lunes, 1 de noviembre de 2010

SUFRIMIENTO


Otra noche más, como tantas otras, cierro los ojos e intento dormir, la habitación en penumbra, no hay ruidos, solo se oye el ritmo de mi respiración agitada, los recuerdos me atormentan, y quiero dormir.

Me sobresalto, algo ha rozado mi cuerpo, enciendo la luz, no hay nada, pero estoy seguro que algo me ha rozado, como una brizna de aire tal si fuera una caricia.

Miro debajo la cama, dentro del armario, no hay nada, todo está como siempre, silencioso.
Pienso que no ha sido nada, me meto en la cama de nuevo, apago la luz, estoy inquieto, no consigo cerrar los ojos.

¿Dios, que es eso? ¡Una especie de luz sale a través de la rendija de la puerta del armario!

Me levanto de nuevo, tengo miedo, abro la puerta despacio, la luz ha desaparecido, miro dentro, no hay nada, solo mi poca ropa y el bolso que llevaba cuando iba a trabajar, dentro solo están mis cosas viejas.

Reviso la ropa, busco en los bolsillos, no hay nada, ¿Qué está ocurriendo? ¿Estoy volviéndome loco? miro de nuevo el bolso… Dios miooooooooo, no por favor, nooooooooooooooo.

¿Cómo has llegado hasta aquí? ¿Quién me quiere hacer esta broma?

Me había asegurado que lo había dejado todo en la otra casa, ¿quien te ha traído hasta aquí?

Me agacho y tomo la foto toda arrugada, es ella, si, ella, la que me ha matado en vida sin querer hacerlo.

¿Por qué has vuelto? ¿Quieres llevarme contigo? ¿Quieres castigarme por haber dejado nuestro hogar?

Si pudiera me reuniría contigo, no me da miedo la muerte, me da pánico que no exista ese lugar donde dicen se reencuentran las personas que se quieren, al menos muerto en vida como estoy, te puedo recordar y estar contigo aunque sea resistiendo con este pesar.

Dejé nuestro hogar porque me era insoportable vivir allí sin ti, porque tus objetos, tu ropa, tu olor, toda la casa, me recordaba a ti, lo siento mi amor, lo siento, perdóname por no estar contigo, te hecho tanto de menos, no te imaginas lo que es vivir así, sin poder tenerte, sin amarte, sin tu risa, sin ti, sabes mi amor, no te perdono, me prometiste que nunca me dejarías, que siempre estarías conmigo y yo te creí. ¿Que hice mal, para que me dejaras?

¿Porqué tuviste que coger el coche? no tenias ninguna necesidad, te lo había advertido muchas veces, en tu estado no debías haberlo hecho, no pasaba nada por llegar tarde al médico, yo siempre te he llevado, pero ese atasco y ese puñetero móvil sin cobertura me impidió llamarte y decirte que no tardaría en llegar.

Te has ido tú y ese hijo que tanto buscábamos en esas noches de amor.

De la casa no he podido desprenderme, no resistiría que otras manos y otros cuerpos profanaran nuestro santuario.

¿Quieres que me reúna contigo? Si es así, lo haré, dame una señal y acabaré con este tormento.

Me tumbo en la cama, sollozo en gritos silenciosos, me duele el brazo izquierdo, el pecho me aprisiona, cierro los ojos, se hace la penumbra, se me calma el dolor, abro los ojos, todo esta oscuro, al fondo veo una luz brillante que cada vez aumenta más en su intensidad, alguien me llama, es ella, mi amada acompañada por un niño, toma es tú hijo me dice.
¡Dios! ¿Ha sido un sueño o ya estoy muerto?