LA PICONERA

LA PICONERA

lunes, 18 de octubre de 2010

UN GRAN CHASCO

Una ventana, ella y yo,
como triste fisgón, horas paso.

Admiración mía, no hurta ojos
un cuerpo hermoso, el objetivo.

Desnuda, la vista me regodeo
pechos pequeños mirando al cielo.

Sobre cuarenta añitos, le hecho
ella sabe que la observo.

Cada día, la misma hora
misma rutina, como una actora.

Despliega sus encantos frente mía
público ávido de su anatomía.

Gesto me incitan a seguirla,
sensuales y enardecido, me excita.

He visto atisbo de sonrisa
a sus devaneos y formas.

A su baile me invita
con gesto tras la ventana.

Asomo la cara, tras llamada
expresa que vaya, a su morada.

Abandono mi lugar, acepto enseguida
su puerta se encuentra franca.

La llamo y no contesta
se oye música suave puesta.

Melodía me lleva a ella
cuarto de baño me espera.

Ella dentro y enjabonada completa
me invita a entrar con ella.

Suelto ropa, alegría es plena
parece muda, no ha abierto boca.

Me lanzo dentro sin cortesía
ya la quiero hacer mía.

La beso, abrazo, la palpo
me abraza, besa, me toca.

Mi mano en su entrepierna
¿Qué es esto? ¡Es travestida!

Raudo y veloz salgo bañera
corro a casa en pelota.

Atranco puerta y la ventana
no asomaré en una semana.