LA PICONERA

LA PICONERA

lunes, 7 de febrero de 2011

"ABLACION"

    Este domingo pasado se ha celebrado el día de la condenación mundial de la “Ablación” y poca notoriedad se le ha dado en los medios de comunicación tanto escritos como audiovisuales, así como manifestaciones públicas de cualquier colectivo en pro de los derechos universales de las mujeres. Me ha extrañado bastante y he dicho para mí, “No será un tema que le interese a esta sociedad”.

    Personalmente siempre me ha dado pavor estas costumbre bárbaras, solo de pensar que niñas de entre cuatro a catorce años sean sometidas a ese castigo atroz para someterlas al hombre desde su más tierna infancia, coartándolas la poca dignidad que puedan tener.

Analizando la situación fríamente, me digo que en España es normal la defensa de las libertades individuales en todos los temas que afectan a nuestra capacidad de elección o decisión, y todo ello gracias a las leyes de las que disponemos, permitiéndonos decir, hacer y exigir sin miedo a las consecuencias cuando tratan de temas que anteriormente eran tabúes, llegando incluso a tachar a los que no están de acuerdo con calificativos insultantes y despreciativos.

Pero hete aquí, que cuando los de aquí defendemos lo nuestro e incluso exigimos leyes que las amparen, lo que ocurre en otros países con gobiernos teocráticos, comunistas o religiosos, ¡eso ya es harina de otro costal!. Ya no alzamos la voz desaforadamente exigiendo iguales derechos que en el nuestro, ¿Por qué? ¿A caso defienden a esos gobiernos? La verdad es que no lo sé, aunque creo que si hacemos autocrítica, la respuesta es que “tenemos miedo”, miedo a los ataques que nos puedan ocurrir por gente desalmadas que en pro de una religión, costumbres o mal llamada tradición y están dispuestos a todo. En muchos de esos países los “gays” son perseguidos, detenidos y a veces hasta colgados, en otros se permite el sexo con menores e incluso se hace turismo sexual. Nadie levanta la voz y exige al gobierno que tome cartas en el asunto, aun a costa de perder intereses económicos.

Hemos llegado a permitir por un bien llamado libertad, que pululen por nuestras calles costumbres de otros países, aunque queramos enmascararlo por un sentido de tradición estos denigran a la mujer, y cuando en muchísimos de los casos, ellos no son tolerantes con las nuestras.

¿Alguien se ha puesto a pensar en lo que consiste la “Ablación”? es bien fácil, es la extirpación del clítoris, (por cierto, hasta el año 1927, en los manuales de medicina de occidente no se menciona ese órgano, por ser exclusivo para el disfrute carnal, no teniendo otra finalidad) y esta practica se ha realizado y se sigue efectuando en lugares ajenos a hospitales o clínicas, con el peligro que conlleva de desangrados e infecciones que les pueden llevar a la muerte. Y por supuesto, una vez efectuado llegando a la anulación por completo de la excitación sexual, dejándolas invalidas para toda la vida, solo como objeto de procrear y servir de desfogue del macho y su hombría no se vea cuestionada.

A parte de esa extirpación, no se conforman con eso, sino que en otros casos son más crueles aún, les cosen los labios menores y mayores, a veces con hilos o alambres, dejándoles tan solo un pequeño hueco para realizar las funciones de la mujer, (orina y menstruación) descosiéndolas con un cuchillo y de esta manera llegan virgen al matrimonio, también puede ocurrir que a peticion del marido vuelvan a coserla si el marcha de viaje. A las mayoría de estas mujeres se les nota al andar y mover las caderas. (Normal, han estado cosidas). La meta es que las mujeres pierdan la habilidad de sentir placer sexual durante el coito, asegurando de esa manera que no serán infieles.

La costumbre era que las niñas viajaran al pais de origen para que le practicasen la ablación, pero debido a las dificultades y trabas para salir estas del pais, se ha reinvertido el viaje, ahora se desplaza la persona que lo realiza donde tienen concertadas varias intervenciones en los domicilios privados.

Aquí está penalizado realizar esas prácticas, pero aún así, se siguen llevando a efecto, y a menos que ocurra una desgracia fatal, las autoridades españolas no tienen medios para averiguarlo, aunque bajo mi punto de vista y saltándome esas leyes de libertades y derechos, exigiría un reconocimiento médico a esas niñas que puedan estar expuestas a ese tipo de operación y expulsando inmediatamente del país al todos los implicados en la barbarie.

Le pidiría a las autoridades españolas, que tomen cartas en el asunto rápidamente, promulgando las leyes necesarias, para erradicar totalmente de nuestra sociedad, cualquier atisbo de denigrar a la mujer .