LA PICONERA

LA PICONERA

lunes, 6 de diciembre de 2010

BLANCA Y FABIAN

Blanca, del brazo de su padre, camina hacia el altar donde todo emocionado la espera su futuro marido, lleva un vestido de la firma Chloé de strapless sin manga de organza y tren capilla y él, de la firma Carlos Pignatelli, un chaquet clásico combinado de negro y gris,

Suena la marcha nupcial de Mendelsohn, hoy es un gran día para ella o debería serlo, una sonrisa aflora a sus labios, saludando con una inclinación de cabeza a los diferentes invitados a la ceremonia.

Lo que nadie sabe, es el gran dolor que la embarga en esos momentos, su corazón no está ahí, sino en quién ha vislumbrado entre los invitados, lo reconocería entre miles de personas, hoy hace exactamente tres meses que lo vio por última vez, cuando ese maldito día le dijo que todo había terminado. 
No entiende su presencia a escondida en su boda y menos que se encuentre en el país, ya que le anunció que se marchaba en ese mismo momento y a través de la ventana de su habitación lo vio marchar con su secretaría, desde ese mismo instante ya no había tenido noticias suyas y Pedro su administrador y su futuro marido no sabía en que lugar se hallaba, solamente recibía fax de diferentes lugares y alguna llamada telefónica por parte de la secretaria dándole instrucciones.

La ceremonia se está celebrando y apenas atiendo a la liturgia, presiento que tengo su mirada puesta en mi espalda y no puedo viradme para comprobarlo.

Tan solo oigo decir…. Acepto cómo marido a Pedro…., le doy el ¡Sí! y me vuelvo a evadir, hasta el mismo instante que oigo decir: ¡¡Os declaro Marido y Mujer!! Las lágrimas me brotan como un torrente sin poder contenerme, mi marido me mira sorprendido y emocionado, figurándose que es la felicidad que me embarga, con gran dulzura me abraza y me consuela, no imaginándose ni tan solo por un momento que es por lo que dejo atrás.

Me giro hacia los invitados esperando encontrar su mirada, tan solo está el vacío donde estaba apostado y sin señales de él, ha asistido a mi boda, eso quiere decir algo, sé que me ama lo mismo que yo y por mucho que pienso no comprendo que es lo que ha ocurrido para llegar a esta situación.

Me veo desbordada por las felicitaciones del momento y hago de tripa corazón y atiendo todos los parabienes que nos desean.

Mi esposo está feliz y exultante, es un gran hombre y no me resultará difícil amarlo de la misma manera que me ha demostrado que me ama y deseando que no descubra nunca el gran secreto que llevo y aporto al matrimonio.

Desde el momento que Fabián me despidió y acabó con nuestra relación, Pedro se ha volcado conmigo en todo, nunca me ha hecho preguntas indiscretas sobre mi despido o el haber dejado de trabajar, ni aún así de las prebendas con que me obsequió, suponiendo que ha sido por una de las excentricidades de los ricos.

Yo estuve a punto de renunciar a ellos, me sentía como quien recibe un pago por unos servicios prestados y en mi caso como recompensa a una amante que se le paga por sus favores sexuales,….. estaba muy dolida y ofuscada….., pero después de una noche de absoluto insomnio comprendí que no era así, yo sé que me ama y me amara siempre y las circunstancia de su decisión, solo el lo sabe o ya me enteraré.

No soy tan inocente y ahora me doy cuenta, que de una manera u otra, me estaba empujando a Pedro, por comentarios sueltos en esos tres meses que a él se le escapaba, he llegado a la conclusión que era eso lo que Fabián deseaba.

Mi mente a pesar del momento que estoy viviendo, se remonta al momento que le presenté mi candidatura a su oferta de empleo, yo nerviosa, pues iba a ser mi primer empleo después de los años de estudio y practica que había hecho, iba recomendada por unos de mis profesores y me impacto verlo en persona elegir a la persona que tendría que estar con él en su cuidado diario, me enamoré desde el primer instante que lo vi.

A pesar de las dificultades que llevaba consigo, era y es un hombre muy seguro de si mismo, con una mirada de ojos muy negros y profundos, los cuales transmitían seguridad y franqueza, cuando me dijo que estaba contratada y que empezaba a trabajar desde ese mismo instante, sentí una gran felicidad, ya que vislumbre que sería un hombre fácil de llevar en el estricto contexto de su problema.

Todo ese tiempo, han sido lo mas maravilloso que me ha ocurrido, con él aprendí infinidad de cosas que ignoraba, lo mismo que él se beneficiaba como me decía de mi extremada juventud, dándole un alo que hacia años no poseía.

Poco a poco me fui enamorando, ya no era mi jefe, era el hombre que amaba, aunque no me hacia ilusiones, ya que lo veía muy lejos y cuando me dijo que estaba enamorado también, no me lo podía creer, me entregué toda, le dí mi virginidad, le di mi amor, le ofrecí todo.

No quiero rememorar como me amó la primera vez, con que ternura, delicadeza, susurrándome palabras dulces de amor y que no temiera el momento, que me llevaría al cielo y por cierto lo consiguió, no llevarme al cielo, sino que me llevo hasta los confines del universo, donde su regreso ya era muy difícil.

Continuara………….